Basura bella: la playa de cristal y un vestido de sal

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Playa-de-cristal
Se encuentra en la bahía de Usuri, en Rusia, cerca de la ciudad portuaria de Vladivostok, y su estampa es realmente hermosa. El origen, sin embargo, es otro cantar, puesto que tal belleza obedece a haber lanzado desechos y más desechos al mar durante años.

Como es bien conocido, el mar tiene la costumbre de ser un chivato o de todo lo contrario, pues también sabe guardar sus secretos bajo llave. De igual manera que puede engullir un objeto hasta el fondo, es capaz de vomitarlo, justo lo que ha ocurrido en este caso.

Hablamos de la Playa de cristal, un lugar turístico de éxito, cuyas imágenes se han vuelvo virales por dicho fenómeno. Y es que la orilla de las playas de esta región se han convertido en un auténtico espectáculo.

El origen de esta playa cuyas orillas salpican un sinfín de trozos de cristales de colores no es otro que haber arrojado a sus aguas durante décadas centenares de botellas de alcohol, sobre todo vodka, cerveza y vajilla de porcelana. Fue a partir de entonces cuando el mar se entregó a su trabajo.

El sol, el mar y el viento, para ser más exactos, convirtiendo con los años aquellas botellas en una curiosa versión de los cantos rodados de los ríos. La erosión provocada por los elementos hizo luz del humo. La mano invisible de la naturaleza, en fin, guiada por un buen gusto y una exquisitez propios del mejor de los artistas hizo una obra.

Y el océano las recogió y empezó a devolverlas, aunque de una manera muy distinta. Las olas del Pacífico Norte han lavado el vidrio y lo han transformado hasta convertirlo en millones de piedrecitas lisas de variados colores.

De vertedero a precioso espectáculo, unos desechos que han hecho de una playa preciosa un enclave único en el mundo. Probablemente, una de las playas más hermosas del mundo, si bien pisar su orilla puede cortarnos.

Si bien su acceso no es fácil, pues el interés turístico suscitado por la playa ha obligado a las autoridades a proteger la zona, puede decirse que sus millones de guijarros de colores han hecho de una playa que era un patito feo por la acumulación de desechos en un hermoso cisne.

El mar, un sastre sin igual

Hacer arte jugando con el efecto de la salinidad que se deposita en los objetos, capa a capa, hasta cubrirlos por completo ha sido una idea de Sigalit Landau, un artista israelí que eligió el mar Muerto para poner a prueba su idea.

En este caso, no fue un desecho lanzado al mar para olvidarlo después, sino de forma calculada, con la intención de recuperarlo tiempo después. En concreto, el vestido permaneció sumergido durante dos años y el resultado realmente llama la atención.

Vestido-de-sal
Más bien podría afirmarse que se trata de un ropaje digno del dios de las aguas, de un Neptuno. El efecto conseguido por la elevada concentración de sal de sus aguas lo ha hecho posible, y el resultado ha sido un reportaje fotográfico del proceso, con tomas cada tres meses, y un impresionante vestido recubierto de cristales de sal.

Tanto las fotos como el vestido, bautizado como “La novia de sal” se expusieron en la Marlborough Contemporary de Londres. Otra gran lección de cómo la sabia naturaleza sabe convertir el carbón en oro. Justo al contrario de lo que suele hacer el ser humano.

Como ocurrió en la Playa de cristal, la naturaleza también ha hecho un buen trabajo. Y no cabe duda de que correrá la misma suerte cualquier desecho que acabe engullendo este mar salino, con una concentración de sal casi casi diez veces mayor a la normal.

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