
Pasito a pasito cargamos el móvil, sin gastos ni complicaciones. Sólo hay que caminar para recargarlo, así de fácil. ¿Es magia? Nada de eso, pura y simple tecnología. La artífice es una curiosa plantilla bautizada como SolePower.
No sólo nos quita la preocupación de estar siempre pendientes de la batería del teléfono, algo muy habitual en el caso de los siempre tan tragones smartphones, sino que además aprovecha la fuerza cinética de nuestros pasos para permitirnos tener un gesto verde sin esfuerzo. Sin duda, el invento promete porque, además de estas dos ventajas, anima a llevar un estilo de vida más activo y saludable.















