Hola focos LED, y adiós a los halógenos

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Foco halogeno
Mientras los focos LED están entrando con fuerza en el mercado, los tradicionales focos halógenos salen por la puerta de atrás, por ineficientes y polucionadores.

Su sustitución forma parte de un plan impulsado por la Unión Europea, coincidiendo con la prohibición de éstos, que dejarán de comercializarse el próximo 1 de septiembre en España.

Eficiencia y respeto ambiental

A partir del próximo mes no se podrán comprar estos dispositivos, salvo las bombillas halógenas, permitidas hasta el 2018.

En ambos casos se cambiarán por alternativas eficientes y respetuosas con el medio ambiente. Tras la retirada de las lámparas incandescentes, las de toda la vida, en 2012, los halógenos son los siguientes en la lista.

Después del primero de septiembre se podrá seguir comprando los focos halógenos solo mientras la tienda lo tenga en stock. Las bombillas, como hemos apuntado, sí se podrán seguir vendiendo durante un par de años más.

¿Pero, por qué esta medida? Su prohibición obedece a razones de eficiencia energética, entendiendo ésta como la suma de eficacia, asequibilidad y respeto ambiental.

En lo que respecta a este último, el impacto ambiental se mide sobre todo tienen como objetivo una mayor eficiencia energética. Se valora de forma negativa aquello que supone una mayor quema de combustibles fósiles para generar electricidad en las centrales térmicas, pues los gases asociados son responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero que aceleran el cambio climático.

Desde un punto de vista europeísta, con esta medida se busca reducir la importación de combustibles fósiles fuera de la UE, puesto que somos países dependientes de la energía foránea. Al tiempo, un menor consumo aumentará la seguridad de suministro, sin olvidar los beneficios directos para el bolsillo del consumidor.

Puesto que hay tecnologías más eficientes, que nos permiten ahorrar y cuidar el planeta sin dejar de obtener prácticamente el mismo resultado, aplicarlas es lo lógico.

Sin embargo, no todo es tan bonito como parece. Según los grupos ecologistas, la medida se ha tardado demasiado en tomar. El hecho de que las bombillas halógenas sigan vendiéndose hasta el 2018 ha sido muy criticado.

Greenpeace, entre otras organizaciones, consideran que se ha actuado con lentitud sin causa justificada. Sobre todo, apuntan, teniendo en cuenta el enorme problema que tenemos encima con el veloz avance del cambio climático y su relación directa con las emisiones de gases de efecto invernadero.

La cuenta atrás en la que estamos inmersos no deja margen para alargar los plazos, opinan, y su establecimiento, por lo tanto, consideran que resulta incomprensible e inadmisible.

Halogeno
Por otro lado, si bien los halógenos pecan de ineficientes, su sustituto ha suscitado polémicas que plantean que que sean un posible riesgo para la salud.

En cuestiones de salud, los LED, la tecnología alternativa, está cuestionada. Numerosas investigaciones plantean que puedan ser nocivas para la vista. Estudios como el de la Universidad Complutense de Madrid u otros de la Universidad israelí de Haifa o los informes emitidos por de la Seguridad Alimentaria y del Trabajo de Francia advierten del peligro de las luces LED para la vista.

Se produce un daño sobre la retina porque, a su juicio, el ojo no está preparado para mirar a la luz artificial de forma directa, con lo que además de la luz ambiente se pone el acento en las luces LED que iluminan las pantallas de ordenadores, televisores y dispositivos móviles.

En concreto, alertan de la especial vulnerabilidad de los niños más pequeños y personas mayores con cataratas, glaucoma u otros problemas oculares.

Si bien la UE ha valorado los aspectos positivos de la tecnología LED, según algunos científicos ha olvidado evaluar algo no menos importante: sus efectos para la visión.

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