Medidas europeas contra el cancerígeno gas radón

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Ventilacion
Es un tipo de polución poco conocida, sobre la que raramente suele hablarse, y tampoco contamos con una legislación que nos prevenga de ella. Al menos, en la medida de lo posible, si bien la situación va a cambiar en breve.

Hablamos del radón, un gas que puede alcanzar concentraciones peligrosas en distintos espacios, ya sea en el exterior o en ambientes interiores, así como provocar serios problemas de salud, como el cáncer de pulmón.

Un problema de salud pública

La Unión Europea reconoce que la exposición constante al radón supone una seria amenaza para la salud y, tras 30 años de advertencias científicas, obligará a tomar medidas al respecto a los países miembros, entre ellos lógicamente al Gobierno español.

Será gracias a la entrada en vigor de una directiva. En concreto, a partir del año que viene lo hará la directiva 2013/59/Euratom, obligando a los estados miembros a evitar la entrada de este gas en los nuevos inmuebles, así como a fomentar su reducción en los edificios ya construidos.

Por lo tanto, habrá nuevos requerimientos a la hora de construir viviendas u oficinas para lograr un mayor aislamiento, así como medidas que buscarán este mismo objetivo en edificios construidos. Asimismo, la directiva obligará a realizar mediciones en lugares de trabajo que se encuentren en áreas consideradas de riesgo, así como a reducir su concentración cuando se sobrepasen determinados niveles.

Aunque es una directiva cuya entrada en vigor hay que celebrar, lo cierto es que podría ser insuficiente, puesto que la ciencia considera peligrosos niveles más bajos de los que se contempla en la mencionada normativa. Mientras la normativa de la UE obliga a hacer mediciones y reducir la concentración del radón a partir de los 300 becquerelios por metro cúbico, es una tasa que triplica la considerada peligrosa por los expertos.

Como es bien sabido, el gas radón es invisible e inodoro. Emana del suelo como consecuencia de la desintegración de minerales radiactivos, constituyendo buena parte de la radiación que las personas reciben de forma natural.

Según un estudio comparativo entre casas de Madrid y Barcelona del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), las viviendas de la capital acumulan el doble de este gas que las de la Ciudad Condal.

Si queremos tener una visión general del diferente riesgo que se corre en las distintas regiones españolas, el mapa de exposición al gas radón en España (goo.gl/JTHQ85) del Consejo de Seguridad Nuclear resulta esclarecedor. En él podemos observar tres categorías de exposición potencial, ya sea baja, media o alta, todas ellas mediciones realizadas en las casas.

Entre otras zonas de alta exposición, destaca la región gallega. Para que nos hagamos una idea de la magnitud del problema, el radón se considera peligroso cuando se encuentra a niveles de unos 100 becquerelios por metro cúbico, y en algunos hogares gallegos se han llegado a alcanzar entre los 3.000 y los 4.000 becquerelios, según el Laboratorio de Radón de Galicia.

Encimera-de-cocina
Además de encontrarse en lugares abiertos o en el interior de las cuevas, el radón se acumula dentro las casas en mayor o menor medida, dependiendo de distintos factores, como su localización geográfica, la climatología o los materiales de construcción, razón por la que se recomienda ventilar de forma frecuente.

En cuanto a los materiales de la construcción, destacan los materiales graníticos, incluyendo, por ejemplo, el peligro que representa la exposición al granito del que están hechas muchas encimeras de cocina. Igualmente, el gas radón puede introducirse en el interior del hogar a través de grietas y aberturas, y sus niveles suelen ser mayores en los garajes o sótanos y en las primeras plantas, disminuyendo de forma significativa a partir de la segunda.

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