Razones por las que el bambú no es (tan) sostenible
Me ha interesado esta pregunta de par de amigos de Illinois sobre la sostenibilidad del bambú, hecha al conocido blogger Mr. Green de la web estadounidense Sierraclub. Le preguntan si el bambú es tan verde como lo pintan, sobre todo teniendo en cuenta la huella de carbono por el transporte. Y, evidentemente, sus sospechas son fundadas, pero aún hay más.

¿Entonces, el bambú no es ecológico? Sí y no, responde Mr. Green. Nadie discute que producirlo resulta más sostenible que la madera, pues su periodo de crecimiento es mucho más rápido, lo que reducie su impacto ambiental, y también es una buena alternativa al los plásticos. El problema viene por el transporte, al menos uno de ellos. Básicamente, el quid de la cuestión es cómo se transporta, por que no es lo mismo un camión que un barco o un ferrocarril, ni unos cientos de kilómetros y miles de ellos,explica Mr. Green.

Así, si bien hay que considerar la distancia, ésta no siempre determina su nivel de sostenibilidad, por lo que la huella ecológica del medio de transporte es la que determina que sean más o menos ecológicas tales o cuales mercancías que utilizan el bambú como materia prima.

Más problemas que le restan puntos como producto ecológico es el posible uso de pegamentos tóxicos (contienen formaldehído), peligrosos tanto para los artesanos que trabajan con él como para el entorno doméstico en el que se incluya el mueble o, pongamos por caso, las tablas de parquet. Otro inconveniente es el delicado momento de la tala o recogida, que ha de hacerse a su debido tiempo para no dañar la base del bambú.

Para no dejar un mal sabor a los fans del bambú, dejemos apuntadas algunas ventajas. Además de su rápido crecimiento, crean hábitats que propician una interesante vida silvestre y también absorben CO2 de forma más rápida que los árboles. Por lo demás, la madera cultivada de forma sostenible o la lufa también son unas buenas opciones.