Retretes de compostaje: qué son y para qué sirven

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Los inodoros convencionales y aquellos otros que sirven para compostar pueden tener un aspecto similar, pero entre ellos encontramos grandes diferencias.

Básicamente, los primeros son una fuente de polución ambiental, sobre todo en aquellos lugares donde el agua residual no se somete a un tratamiento purificador. Incluso donde sí se hace, las plantas depuradoras implican una huella de carbono y contaminación, además de que no todo se depura.

Inodoros de compostaje o biológicos

Habida cuenta de que buena parte de los residuos domésticos son compostables y, por lo tanto, utilizables para distintos usos, los denominados retretes de compostaje constituyen una alternativa ecológica muy interesante.

Aunque hay numerosos modelos, podemos definirlos de forma sencilla diciendo que, a diferencia de aquellos que se conectan a sistemas de alcantarillado o a fosas sépticas, éste no lo hace.

Por contra, conforma un sistema propio y no utiliza agua ni químicos que aceleren la descomposición, otras ventajas ecológicas. Además de ahorrar el líquido elemento, cientos de litros de agua cada año de este recurso básico tan escaso, también reducimos la factura del agua.

En este punto, puesto que no usa agua y no está conectado al alcantarillado, probablemente estés pensando si se trata de un mecanismo seguro a nivel de salubridad. También, por ejemplo, si los olores son un efecto secundario algo más que incómodo, insoportable.

La respuesta es negativa, es decir, tranquilizadora en todos los sentidos. Los inodores de compostaje son seguros y no desprenden pestilencias. Sí, es cierto, descomponen los desechos pero están diseñados para impedir estos inconvenientes y, sencillamente, lograr que todo esto no ocurra.

A primera vista, un inodoro de compostaje consiste en una taza de wc que tiene una serie de añadidos, como un reactor para realizar el compost, drenaje, ventilación y, por lo general, también un espacio a partir del cual se pueda recolectar el humus.

El humus, en efecto, es el resultado del proceso de compostaje. Se trata de un material que es parecido a la tierra, producido gracias a la acción no de productos químicos sino de bacterias y hongos que existen de forma natural en este medio.

A través de ellos se produce la transformación de residuos orgánicos en una especie de tierra que posee una riqueza similar a la de un terreno abonado. Su uso, por lo tanto, es el mismo que el del compostaje que podríamos hacer a partir de desechos orgánicos domésticos.


Más allá de los modelos innovadores que se convierten en virales en un tris, -sobre todo cuando son proyectos patrocinados por Bill Gates a través de su fundación-, en el mercado encontraremos muy distintas posibilidades.

Encontraremos un tipo estándar de retrete de compostaje que utiliza una sola unidad, de diseño muy compacto, donde se lleva a cabo todo el proceso. Por lo demás, son unidades que se ajustan a las características apuntadas, con un consumo de agua nulo o bajo.

En efecto, la posibilidad de usar agua en cantidades mínimas es una posibilidad intermedia que suele interesar cuando se quiere hacer una transición paulatina.

Igualmente, algunos retretes de compostaje se componen de dos partes separadas. En concreto, es el reactor el que se ubica lejos del cuarto de baño, en cuyo caso no se precisan de diseños tan compactos, por lo que su aspecto es más parecido al de los retretes típicos.

Tratándose de un producto relativamente nuevo, también hay posibilidad de encontrar modelos híbridos, que permiten hacer un compostaje integral, por lo que podemos aportar desechos orgánicos habituales en a la hora de hacer abono orgánico (alimentarios, sobre todo) en compostadoras según el método tradicional. Y, cómo no, hay que estar atentos a las novedades.

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