
De sobra sabemos que los recortes económicos afectan tremendamente a áreas vitales para la sociedad, como la sanidad o la educación, pero también hay otras muchas de gran importancia que han visto mermar sus presupuestos, entre ellas la educación ambiental.
En efecto, la crisis no perdona, y los tijeretazos dicen ser obligados aquí o allí, algo muy discutible, por cierto, sobre todo cuando se trata de logros sociales cuya existencia peligra de uno u otro modo. Es el caso del tan necesitado ámbito de la concienciación ciudadana, en la que las actividades realizadas son una garantía de sostenibilidad, de respeto al medio ambiente y, en fin, a nosotros mismos.















