Arte con cables eléctricos


Es increíble lo que algunas mentes privilegiadas consiguen hacer con materiales u objetos cotidianos, como ocurre en este caso, ejemplo clarísimo de que el arte del reciclaje puede alcanzar cotas altísimas. Su autor es el colombiano Federico Uribe, y el resultado de su creación no es otra que la serie titulada Conectados, todo un conjunto de retratos y paisajes minuciosamente elaborados con multicolores cables eléctricos recuperados.

Sus cuadros, murales o esculturas, como deseemos llamarlos, juegan con los conceptos del arte y de la sorpresa para transmitir una energía tremenda a partir de unos cables que, sin embargo, no contienen ya carga alguna. Se trata, sin duda, del efecto electrizante que ocasiona toda obra artística de calidad.

Reciclaje artístico

La técnica utilizada por Uribe resulta inspiradora, anima a ser creativos en nuestras iniciativas con el reciclaje. Sus resultados tan brillantes a partir de una materia prima realmente fácil de conseguir abre las puertas a otras muchas ideas, a un sinfín de ellas. Nos enseña, en suma, que en la creatividad artística las ideas preconcebidas y las barreras mentales de todo tipo dificultan que surjan ideas geniales.


Además de su vertiente ecológica, la obra de Uribe tiene un marcado aire trágico consecuencia de sus «reflexiones oscuras en el sentido católico del dolor, la culpa y la sexualidad», afirma. Estos demonios interiores del autor también se reciclan, de algún modo, gracias al arte, adoptando formas de rostros torturados, compungidos, absolutamente desesperados.

Un tema un tanto tétrico, pero al tiempo tratado en plan colorista, que también podemos apreciar su otra colección Pencilism, de la que nos hemos hecho eco en este blog. En ella se agrupan sorprendentes esculturas realizadas con puntas de lápices de colores, todas ellas muy expresivas también.

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