Si te gustan las paredes verdes, agradables a la vista y que aíslan tu jardín del exterior, plantar árboles, arbustos o un mix de ambos es una buenísima opción. Dan color e incluso flores a tu jardín, hay que tener en cuenta que hay especies apropiadas para esto, ya que son capaces de revestir de verde desde la base hasta la altura que deseemos. Algunas de ellas son el laurel, boj, ciprés, photinia robusta, forsitia… entre otras. Para mantener este cerramiento bonito, tupido y con la forma deseada, es necesaria herramienta adecuada para ello, en jardines particulares lo más recomendado son los cortasetos a batería o si puedes conectarlo a la corriente eléctrica, los cortasetos eléctricos que son muy económicos.
Si hablamos de cerramientos naturales, no podemos olvidarnos de un material tan válido como el cañizo, que se obtiene a partir de las varillas de cañizo que se van tejiendo con hilos de alambre galvanizado. Puede ser un cerramiento natural de media caña o de caña entera. Lo importante es que el nivel de privacidad es más que aceptable, sobre todo cuando se trata de observar lo que hay más allá desde la distancia.
La madera es un elemento natural que siempre suele estar presente en nuestros jardines, así que no es de extrañar que también sea una opción muy útil a la hora de dar forma a un cerramiento para el jardín o la terraza. No hay que olvidar que es una de las mejores opciones para dar un aire rústico muy apreciado a todo el espacio, normalmente optando por vallas de madera que se pueden decorar con plantas trepadoras que logran darle un plus de belleza al cerramiento. Debes asegurarte de elegir un tipo de madera que permita mantener los hongos a raya para que no se pudran.
Para terminar este artículo sobre consejos de cerramientos ecológicos, no podemos dejar en el tintero la posibilidad de recurrir a los paneles de mimbre trenzado, que sin lugar a duda son muy bonitos y ofrecen muy buenos resultados en cuanto a privacidad. Además, con ellos no tenemos la sensación de estar en un sitio encerrado, así que son una opción muy interesante. Por otra parte, no hay que olvidar que el mimbre es una fibra natural que se caracteriza por ser ligera y resistente, dos cualidades muy preciadas a la hora de instalar un cerramiento.
]]>El hecho de ser una empresa familiar no implica que sea menos que cualquier otra entidad. Al contrario, conlleva una tradición que se mantiene a lo largo de los años y que los ha llevado a destacar en el sector.
Con miles de clientes satisfechos en todo el mundo, PINECA MADERA AV, S.L. forma parte del sistema Eco-Forest, es decir, todos sus productos se fabrican con pino nórdico o abeto que se obtiene de forma respetuosa con el medio ambiente.
Desde su fábrica en Lituania, distribuyen todas las estructuras prefabricadas para depositarlas en sus almacenes. En el caso del territorio español, el almacén se sitúa en Barcelona, desde donde envían sus productos a los clientes.
Tras más de 25 años concibiendo estructuras de madera, en Pineca saben que con la calidad no se juega. Por ello, los expertos de esta empresa familiar se esfuerzan en obtener madera de calidad superior y ofrecerla a un precio accesible para todos los bolsillos. Así, los clientes pueden estar seguros de la calidad de la caseta de jardín.
Por otra parte, las casetas de madera ofrecen un amplio abanico de posibilidades para el cliente, desde una sala de estar hasta un despacho en un entorno natural. ¡No puedes ni imaginar la cantidad de ventajas que supone descansar o trabajar rodeado de algunas plantas! El único límite para la utilidad de una caseta de madera es nuestra propia imaginación.
La madera, además de ser un material natural y, por lo tanto, ecológico, presenta numerosas ventajas frente a otros materiales de construcción: resistencia, aislamiento, estética…
Aunque pueda parecer que la madera es más endeble que el hormigón, este material natural demuestra una excelente resistencia, especialmente ante terremotos y, sorprendentemente, el fuego. Además, con un mantenimiento adecuado, una caseta de madera puede durar muchos años.
En cuanto al aislamiento, la madera destaca por ser uno de los mejores aislantes térmicos. Gestionando un nivel de humedad adecuado, la temperatura en el interior se mantendrá constante durante todo el año. Por otra parte, también se trata de un excelente aislante acústico y es utilizado en grandes construcciones como teatros y salas de conciertos.
Por último, la belleza de la madera es algo innegable para los amantes de la decoración. Así, con una caseta de madera, puedes dar este toque personal y natural a tu jardín, al mismo tiempo que ganas metros cuadrados habitables en tu propiedad. ¡Todo son ventajas!
]]>Al margen de que la expresión «malas hierbas» no es santo de mi devoción, lo cierto es que se hace necesario utilizarla para hablar de este curioso gadget, ecológico entre comillas. Hablamos de Tertill, un pequeño robot diseñado para trabajar al aire libre escardando sin descanso.
¿Pero, por qué decimos que no es del todo ecológico? Precisamente porque arrancar hierbas silvestres no es una decisión que case con el fomento de la biodiversidad, sino más bien al contrario.
Sin embargo, también hay maneras y maneras de hacer las cosas, y este invento puede ser interesante para hacerlo funcionar en áreas de forma selectivas. Sea como fuere, tiene otras características verdes, como su durabilidad al aire libre, al tratarse de un pequeño aparato totalmente sellado.
Las celdas solares que tiene en la parte superior permite alimentar una batería que nos libra de usar la electricidad, un aspecto eco amigable con el medio ambiente y también con nuestro bolsillo.
Puestos a verlo con las gafas de color verde, se trata de una interesante alternativa a los pesticidas químicos, con lo que también en este sentido nos ahorra comprarlos y usarlos, al tiempo que damos una alegría al medio ambiente. Pensando en todo, los días nublados no son un problema, puesto que está equipado con un puerto USB para la carga.
Distingue entre una mala hierba y una que no lo es por el tamaño, ya que se prevé un uso preventivo. Básicamente, se desplaza sobre sus cuatro ruedas, tal y como lo hacen los modernos aspiradores autónomos y corta, arrancando de raíz, cualquier planta que se encuentre por debajo del sensor, salvo que esté protegida por un obstáculo. Y, cómo no, se puede controlar a través del smartphone. ¿Su precio? En torno a los 230 euros, pero todavía está en fase de prototipo.
]]>Más bien un proyecto de reutilización que de reciclaje, cuenta con árboles, arbustos y flores autóctonas, con lo que constituye un auténtico escaparate o museo natural de la flora del lugar. En cifras, son 24.000 plantas de 228 especies, repartidas a lo largo de la carretera.
La carretera tiene casi mil metros de largo y en total se ha ganado una zona verde de más de 9.500 metros cuadrados.
Por la noche se ilumina con luces LED azules, creando una bonita atmósfera que invita a pasear. De hecho, como proyecto urbano pretende dinamizar el centro de la ciudad a través de esta transformación que convierte el viaducto de la estación de Seúl que data de los años setenta en un parque urbano público.
Su nombre tiene un bonito significado. La palabra Seoullo, por un lado, significa «hacia Seúl» y el nombre recoge el año de inauguración del viaducto (1970) y también el de la inauguración del parque, 2017, siendo así «Seoullo 7017».
El parque lo ha realizado el estudio holandés MVRDV, tras presentar un proyecto que resultó ganador en el concurso convocado para el efecto. Dos años después, han logrado su objetivo: convertir la carretera en un jardín flotante repleto de verde y transitable (peatonal), que se ha convertido en uno de los parques más verdes de Seúl.
Por último, para su inauguración se instaló una escultura de 17 metros de altura basada en el reciclaje, realizada por Hwang Ji-hae con más de 30.000 zapatos viejos. Una original y elocuente manera de dar la bienvenida a la naturaleza dándole un buen puntapié al asfalto.
]]>Pero no solo eso, porque dar un uso a espacios que normalmente quedan en el olvido, inutilizados en áreas con tanta densidad demográfica como son las ciudades significa perder dinero y la oportunidad de sacarles partido.
En este post vamos a proponer cinco ideas para aprovechar tejados y azoteas. Desde convertirlos en jardines que atraigan biodiversidad y ayuden a aislar nuestro hogar hasta cultivar alimentos o, por ejemplo, ayudar a las abejas a sobrevivir en un entorno tan hostil como es el urbano.
1. Jardines en los techos
Los tejados y las paredes, es decir, la fachada al completo puede vestirse de verde si así lo deseamos. Ya sean jardines ubicados en el tejado o azotea o jardines verticales, e incluso ambas cosas a la vez, lograremos un aislamiento del edificio que nos ayudará tanto en invierno como en verano.
En los meses de calor, será necesario menos aire acondicionado, e incluso facilitaría prescindir de él, y en invierno ayudaría a regular el calor cuando el sustrato es grueso, con lo que también se ahorra en sus facturas de calefacción.
Las posibilidades son muchas, pero lo suyo es plantar gramíneas o plantas silvestres con el fin de facilitar su mantenimiento y fomentar la biodiversidad local, otra ventaja de los techos verdes.
2. Cultivar los techos
Las terrazas y azoteas que permitan transitar por ellos fácilmente son idóneos para tener nuestro huerto urbano. No se trata de sobrecargar la estructura del edificio con kilos y kilos de tierra, sino de informarnos sobre la capacidad de carga y sencillamente lanzarnos a cultivar en función de las posibilidades que ofrezca cada espacio.
Además de poder instalar macetones o jardineras podemos llevar a cabo un sistema de cultivo hidropónico o hacer una pequeña obra con jardineras que permitan cultivar todo aquello que se adapte al clima y requiera poca profundidad. Será fácil encontrar un sinfín de opciones.
3. Techos blancos
Pintar el techo de blanco o elegir este color desde un inicio para sus tejas o materiales de que se trate es ecológico, puesto que el blanco refleja la luz solar, con lo que su interior se calienta menos. Eso sí, en invierno puede no resultar ecológico si se tira de calefacción para paliar un frío superior.
Eso sí, en las ciudades que sufren la denominada isla de calor de forma especial, se consigue un ahorro energético global muy interesante. Una medida que, por otra parte, puede hacerse compatible con otras de las aquí expuestas.
4. Paneles solares
Las azoteas son también un lugar perfecto colocar las placas solares, tanto a nivel individual como para un uso comunitario. Como es bien sabido, uno de los problemas de los paneles fotovoltaicos es encontrarles sitio. Las azoteas son un lugar estupendo, tanto en los grandes inmuebles de las ciudades, haciéndolo factible, como en casas, puesto que se gana jardín y, pensando en todo, también dificultamos la tarea a los amigos de lo ajeno.
5. Panales urbanos
Estemos viviendo en el campo o en la ciudad, las colmenas son una opción eco amigable que también nos dará rica miel. Los tejados o terrazas son espacios ideales para instalar panales que podemos hacer nosotros o comprar ya listos para su uso y fácil mantenimiento.
Si nos animamos, por qué no, también podemos ponérselo fácil a las abejas sumando proyectos en una misma azotea para sumar puntos verdes y pasarlo en grande. ¿Qué tal un jardín con plantas silvestres, un pequeño huerto y panales?
]]>Conocemos las propuestas de Boeri en Milán y pronto se inaugurarán las Naijing Towers, cuyo nombre adoptan de la ciudad del mismo nombre donde se están levantando.
Son un par de rascacielos, uno de 200 y el otro de 107 metros, cuya característica más llamativa es el tapiz vegetal que las cubre de arriba a abajo.
La altura de las torres las hace sobresalir de entre los edificios de alrededor, pero destacan sobre todo por su disfraz verde. No en vano, son más de un millar de árboles y cerca de 2.500 arbustos de une veintena de especies autóctonas.
Además, lógicamente, de la biodiversidad a nivel de fauna que esta masa vegetal va a atraer, creando un oasis de vida en medio de la inhóspita ciudad. «Las torres ayudarán a regenerar la biodiversidad de la zona», explica Boeri.
El jardín también ayuda a aislar el edificio, ayudando a que el gasto energético sea menor. Una eficiencia energética que ayuda a ahorrar en las facturas y, no menos importante, también en la huella de carbono.
Sin olvidar que también son una idea efectiva para refrescar las ciudades, sobre todo teniendo en cuenta el fenómeno de la isla de calor que sufren, particularmente acusado en las ciudades más grandes.
Por un lado, la torre más alta se destinará a oficinas, al tiempo que albergará un museo, restaurantes, tiendas, sala de conferencias, una escuela de arquitectura verde y un club en la azotea. Por su parte, la edificación más pequeña es un hotel que cuenta con 247 habitaciones y la coronará una piscina.
A diferencia de las torres milanesas que inspiran este proyecto, conocidas como «Bosco verticale» de Milán, en estas torres no se han previsto apartamentos. Es decir, no tiene un uso residencial, al menos en principio.
¿Pero, y el acceso a los jardines, cómo disfrutar de cerca de ese bosque vertical? Además de cargar de oxígeno la atmósfera, purificándola gracias al proceso de la fotosíntesis, se consigue una visión verde que deja una impronta beneficiosa a la hora de alejar el estrés y mejorar la sensación de confort y bienestar.
Gracias a unos balcones construidos de forma estratégica en los edificios es posible disfrutar de la naturaleza que va creciendo en la fachada de los edificios.
Igualmente, cómo no, los viandantes y quienes se encuentren en los edificios vecinos tienen el privilegio de su visión verde. Todo un bálsamo para el alma, idóneo para hacer un alto en el trabajo.
El concepto de jardín o bosque vertical no es nuevo, obviamente, pero éstas sí serán las primeras torres verdes de este tipo en China e incluso en Asia.
Una vez finalizadas, el estudio de arquitectura milanés tiene previsto diseñar otras similares en distintas ciudades asiáticas, como Shanghai, Chonqqing Liuzhou, Guizhou y Shijiazhuang.
Sin duda, serán proyectos que más allá de su espectacularidad, contribuirán a popularizar el concepto. Una manera interesante de traer la naturaleza a las ciudades sin ocupar apenas espacio.
Ojalá su popularización también se contagiara a otras políticas municipales a la hora de ampliar las zonas verdes en las ciudades. No solo en vertical, sino también a la antigua usanza, por aquello de poder pasear bajo los árboles, escuchando el trinar de los pajaritos, bien en bici o haciendo una saludable caminata.
]]>Como es bien sabido, este tipo de árboles, también llamados caducifolios, renuevan sus hojas, perdiéndolas cuando llega el frío. Por lo tanto, durante esos meses el árbol estará desprovisto de hojas.
Optar por un árbol de hoja caduca significará que pierda sus hojas en el otoño, justo cuando empieza a refrescar y también a acortar el día. Esto supone una triple ventaja, en especial si lo plantamos en el lado sur, este u oeste de la casa.
Durante la primavera y verano, su sombra se enfriará la casa y actuará de barrera contra el calor. Luego, cuando las hojas caigan, la luz solar llegará más fácilmente y ayudará a calentarla, además de permitirnos tener una mayor luminosidad natural en el hogar, que nos llegará a través de las ventanas, porche o terraza.
Los árboles de hoja caduca, en otoño e invierno pierden las hojas, si lo plantamos cerca de una ventana nos dejarán aprovechar más la luz. Por contra nos restan intimidad y no hay que olvidar el laborioso trabajo de recoger las hojas en la época en que las pierden.
¿Pero, acaso los árboles de hoja perenne no pierden las hojas? Si lo hacen, pero no de forma simultánea. Su ciclo vital es distinto, y perderlas no significará quedarse sin ellas. Su renovación será constante, por lo que siempre que se den condiciones normales estará activo durante todo el año. Por contra, el árbol de hoja caduca las pierde estacionalmente.
De este descanso, por otra parte, también se obtiene un beneficio. Tanto en lo que respecta a su aspecto, muy vibrantes durante la época de buen clima, presentando un crecimiento y flores especialmente vigoroso.
En cuanto a sus cuidados, es evidente que recoger las hojas puede ser una odiosa tarea, pero también es cierto que nos son útiles para hacer compost y que, dependiendo del tipo de árbol y de su tamaño puede no ser nacesario hacerlo.
Igualmente, hacer la poda en invierno les resulta menos debilitante, puesto que no se eliminan hojas, por lo que no se reduce su capacidad fotosintética. A su vez, resulta más cómodo por la ausencia de hojas, aunque en árboles grandes podríamos requerir de la ayuda de una grúa y personal especializado.
Los árboles de hoja caduca también son estupendos para poder disfrutar de los tenues rayos de sol en invierno, por ejemplo situando junto a él un decorativo banco o sillas con mesita.
Y, por qué no, aprovechemos esa luz para plantar bulbos que necesiten el sol para florecer. En fin, sea como fuere, si bien los árboles de hoja perenne proporcionan más privacidad y ayudan a protegernos del viento, -en especial cuando se colocan en la parte norte de la casa-, los de hoja caduca aportan las ventajas que estamos mencionando.
Idealmente, combinemos los dos tipos de árboles de forma estratégica en el jardín y, en ambos casos, busquemos un lugar idóneo, donde tenga espacio para crecer. Entre los de hoja caduca son especialmente bonitos la jacaranda y el sauce llorón, aunque la lista de árboles hermosos es tan larga que lo mejor es optar por el que mejor se vaya a adaptar.
Por último, a nivel ambiental será interesante optar por especies autóctonas, a ser posible amenazadas o en peligro de extinción, que puedan atraer biodiversidad, consuman mucho CO2 y no requieran demasiada agua. Salvo, claro está, que el clima sea lluvioso y nos solucione el problema.
]]>Tanto si es un balcón, un porche, terraza o jardín, los proyectos creativos pueden transformar un espacio anodino sin necesidad de tirar de billetera a la hora de decorarlos de uno u otro modo.
En este post vamos a proponer cinco ideas sencillas y originales para conseguir que nuestro jardín tenga personalidad propia gracias a pequeños detalles
1. Original y funcional: A la hora de dar salida a un producto de desecho, como puede ser una ventana, pongamos por caso, es importante buscar siempre que la decoración sea tan original como práctica.
En este caso, sería interesante, por ejemplo, transformarla en un semillero, aprovechando el cristal como pequeño invernadero para los plantones, ideal para la noche o durante los meses más fríos. O, por qué no, creemos una ventana ficticia sobre la pared, sin olvidar el alféizar. De este modo, sería una bonita manera de colocar macetas tanto en éste como a ambos lados, junto a ella, colocándolas de forma mural.
2. Barriles de lluvia: Lejos de ser antiestéticos, apostemos por decorar los barriles pensados para recoger el agua de lluvia conectados con los desagües que vienen del tejado.
En la red encontraremos un sinfín de modelos de barriles decorados de forma creativa, con colores y dibujos de todo tipo. Echarles un vistazo puede ser de lo más inspirador para saber qué podemos hacer, aunque luego seamos todo lo originales que queramos.
Recordemos que los barriles de recogida de agua de lluvia pueden comprarse tal cuál o hacerse artesanalmente. También será fácil seguir los pasos de algún tutorial para que nada falle y, cómo no, como último toque, la decoración que no falle. El resultado será estupendo: una herramienta muy útil para ahorrar un recurso tan valioso como es el agua.
Además de regar con agua de lluvia, o para utilizarla con otros usos, tendremos un elemento decorativo que dará un toque único a nuestro jardín. Por cierto, los peques lo pasarán en grande ayudándonos a pintarlos, al tiempo que colaboran en una tarea ecológica.
3. Locura al poder:La decoración de los jardines se presta mucho a apostar por el reciclaje más creativo. Ideas que parecen una auténtica locura para otro entorno, aquí podrían ser de lo más resultonas.
Entre otras ideas, sería divertido convertir una cama, silla o hasta un coche en una escultura de musgo, simplemente recubriéndolas con éste o con hierba y otras plantas.
Como se observa en la siguiente imagen, las cajas antiguas dan mucho de así como maceteros, y las sillas no son menos ideales para hacer de ellas una simpática estantería.
4. Construye reciclando:La idea de fabricar un invernadero puede resultar inspiradora, pero a la vez complicada, lo que podría hacernos desistir de realizarla.
Sin embargo, aprovechar las ventanas, con sus respectivos marcos, puede hacérnoslo mucho más fácil. Igualmente, las botellas de plástico también son un material factible para levantar pequeños muros. Incluso podemos combinar botellas de cristal de distintos colores o sus trozos con material de construcción convencional para hacer pequeños muros de separación.
5. Palets originales: El uso de los palets en exteriores es muy popular. Su versatilidad y accesibilidad los convierte en una excelente materia prima para dejar volar la imaginación.
En lugar de limitarnos a usarlos para sostener macetas o plantas y formar un jardín vertical, juguemos con los colores para darle un toque especial. Aunque las plantas tengan su lógico protagonismo, también el palet en sí ofrece interesantes posibilidades de decoración.
]]>Vaya por delante que solucionar el problema no es fácil, en especial si queremos lograrlo a largo plazo, pues vuelven a nacer al cabo del tiempo. Ni siquiera con insecticidas convencionales, pero también es cierto que todo depende de la gravedad de la situación. Es decir, de su número, de lo que nos molesten, de nuestra posible alergia a las picaduras o, por ejemplo, de la presencia de mascotas que deseemos proteger para la prevención de posibles enfermedades.
Sea como fuere, las plantas son solo una ayuda. No cabe duda de que pueden hacer una gran diferencia, pero por lo general poco pueden hacer ante una plaga de mosquitos.
Si están integradas en un entorno rico en biodiversidad, como es lógico, ésta ayudará a que el ecosistema esté más equilibrado. O, lo que es lo mismo, los mosquitos no camparán a sus anchas, con lo que sin tener que hacer nada especial el mismo entorno regulará su número.
Por lo general, sin embargo, no solemos tener esa suerte. Los jardines y huertos bio no abundan. Más bien al contrario, nos encontramos con el problema y acudimos a buscar soluciones que significan recurrir a insecticidas químicos que hacen un flaco favor a las plantas y a nuestro organismo.
Elegir plantas que actúen como repulsivos naturales para ahuyentar a los molestos y, en ocasiones, peligrosos mosquitos es una manera fácil, ecológica de prevenir posibles picaduras.
Antes de llegar a aplicar químicos contra estos fastidiosos insectos, probemos con cualquiera de estas plantas o con varias de ellas. Entre otras, son efectivas para este fin las siguientes:
1. La citronela: Probablemente es la alternativa más eficaz para repeler a los mosquitos. La citronela puedes plantarla en macetas o formando bonitos arbustos en jardines y su cuidado es muy sencillo. Su característico aroma entre dulzón y cítrico resulta muy agradable, aunque por lo visto no lo es tanto para los mosquidos. Doble ventaja, por lo tanto…
2. La lavanda: Esta popular planta también es eficaz a la hora de repeler insectos indeseados, al tiempo que aromatiza estancias. Será especialmente efectivo en el alféizar de la ventana, sobre todo cuando corre el aire y dé el sol , pues éste intensifica el olor, y tanto su aroma como el viento gustan poco a los mosquitos. Al tiempo, el aire nos ayudará a perfumar las habitaciones naturalmente.
3. La melisa: Su aroma es parecido al de la citronela y precisamente por ello ayuda a que los mosquitos hagan mutis por el foro. Eso sí, es una planta muy prolífica, por lo que se extiende fácilmente y eso podría no interesarnos. O quizá sí, aunque siempre es bueno tenerlo en cuenta para hacer un uso estratégico de la misma como insecticida natural.
4. El basilisco: Combate moscas y mosquitos. Su aroma es una razón de peso para unas y otros a la hora de decidir si acercarse o dar media vuelta. Al igual que con el resto de plantas, podemos elaborar un ambientador con sus aceites esenciales, a ser posible procedentes de agricultura ecológica.
5. La albahaca: Será estupendo utilizarla para aromatizar los platos o, por ejemplo, tocarla suavemente y aprovechar el aroma que queda impregnado en la mano para frotarlo por lso brazos. Con respecto a sus cuidados, tengamos en cuenta tanto su necesidad de sol como la importancia de vigilar que la tierra permanezca ligeramente húmeda.
]]>En efecto, ya sea por falta de agua potable o porque se quiere sacar el máximo partido al agua de lluvia para ahorrar y ahorrarle al planeta un derroche innecesario, recogerla recurriendo a diferentes métodos puede ser una idea estupenda.
En este post vamos a ver los pros y los contras del uso de la cisterna o del barril para almacenar agua. Si bien en muchos casos es cuestión de preferencias personales, hay una serie de factores que pueden ayudarnos a optar por uno o por otro.
En primer lugar, es clave considerar el volumen de agua promedio que puede ofrecernos un determinado lugar. Aunque la climatología es imprevisible, existen pautas que se repiten de forma aproximada. Igualmente, será importante tener claro qué uso vamos a darle al agua. No puede comprarse un uso mínimo para regar algunas plantas que no precisen sino un riego mínimo o medio que mantener un césped, un huerto de regadío o llenar una piscina, estanque o abastecer una vivienda de agua.
Al margen de que los usos más intensivos precisan de una buena cantidad de agua que solo puede proporcionar un clima muy húmedo sumado a unas instalaciones realmente capaces, valorar tanto la pluviosidad como los objetivos nos indicará qué método será el idóneo.
Por lo general, los barriles abarcan menos espacio y solucionan problemas de pequeña envergadura. Es decir, si llueve muy poco quizá recoger agua de lluvia no sea una opción factible, por lo que no será necesario complicarse con unos u otros métodos. O quizá sí, pues las lluvias torrenciales que se producen de forma muy puntual permiten almacenar una buena cantidad de agua, si bien la infraestructura debe estar ahí para aprovechar esas trombas de agua.
En este punto, lógicamente, es importante valorar la necesidad del agua de esa vivienda o parcela en concreto para decidir si nos interesa o no realizar una pequeña o no tan pequeña inversión. Solo si nos resulta rentable a nivel económico o de comodidad podría ser una buena decisión a nivel personal y, por supuesto, también ambiental.
El espacio disponible es otro elemento a considerar. Como es bien sabido, las cisternas pueden ser subterráneas o externas. Tanto lo estético como la disponibilidad de espacio pueden decidirnos a optar por una u otra modalidad o también por los barriles. No olvidemos que éstos pueden tener muy distintas capacidades o que, por ejemplo, las cisternas flexibles constituyen una interesante opción que incluso admite su trasladado y pueden esconderse.
Por otra parte, el presupuesto también debe tenerse en cuenta. Sobre todo, será conveniente instalar una cisterna con sistema de depuración de agua cuando queramos darle una utilidad similar a la del agua sanitaria. En este caso, la inversión está justificada, pero no siempre se cuenta con el resto de factores a favor para decidirnos por ella.
Y, en todo caso, las aguas que se usan como alternativa al agua potable exigen realizar análisis previos para asegurar la salubridad de la misma. Como último consejo, no dudemos en informarnos sobre las innovaciones tecnológicas a la hora de optar por una u otra opción, pues las invenciones son constantes y en algunas ocasiones puede ocurrir lo impensable. No sería la primera vez que un pequeño detalle o matiz pueda convertir una alternativa que habíamos descartado en la opción idónea.
]]>Igualmente, el diseño del jardín será decisivo, al tiempo que será clave practicar la jardinería ecológica. Lejos de los pesticidas y fertilizantes químicos, la biodiversidad florece de un modo único, si bien hemos de hacer un importante esfuerzo para lograr el equlibrio del ecosistema.
Sobre todo, resulta especialmente costoso al principio. Una vez logrado, sin embargo, será el mismo ecosistema el que se encargará de mantener su equilibrio. En este sentido, facilitar refugios a los pequeños animales puede hacer una gran diferencia. Además de nidos, bebederos y alpisteros o comederos para otros pequeños animalitos, como las ardillas, las aves o los erizos, podemos aprovechar también la creación de zonas especiales para ponérselo más fácil.
Desde crear un pequeño estanque o plantar árboles que ayude a las aves a encontrar un lugar donde descansar, anidar o alimentarse hasta hacer una zona más agreste, con piedras amontonadas para que reptiles y otros pequeños animales encuentren un hábitat idóneo.
También sería estupendo poner a su alcance aquellas flores que más gusten a las abejas y otros polinizadores. Elijamos, por ejemplo, la lavanda. También les atraerán las flores de color claro, blancas o amarillas, además de ser conveniente colocarlas agrupadas, formando micro hábitats.
A la hora de elegir las plantas, intentemos hacer compatibles también otros factores que ayudarán a fomentar la biodiversidad, como optar por especies autóctonas (necesitan menos riego), a ser posible en peligro de extinción. Y, si además queremos un eco jardín de nota, prioricemos también aquellas especies que nos actúen como insecticidas naturales.
Una colocación estratégica de distintas plantas, obedeciendo a este tipo de intereses nos facilitará las cosas. No se trata, por lo tanto, de colocar unas u otras, sino de hacer una elección conjunta que responda a nuestra idea, si bien la experiencia en estos casos es un grado, y deberemos ir aprendiendo de los errores.
A diferencia de lo que ocurrirá si mezclamos ajo con cebolla o guisantes, una mala combinación para repeler plagas, obtendremos un buen escudo natural, por ejemplo, cultivando lechuga con zanahorias, fresas o rábanos. Es una combinación que ayudará a conseguir una protección frente a insectos, al tiempo que atraerá biodiversidad, pues lo usamos como alternativa a los pesticidas químicos. Lógicamente, junto con otras medidas, ya que lo ecológico requiere de una suma de acciones para alcanzar un mismo objetivo.
O, pongamos por caso, podemos aprovechar las propiedades biocidas de muchas hierbas aromáticas para conseguir un resultado similar, e incluso podemos combinar ambas estrategias. Bastante más complicado que tirar de químicos, es cierto, pero el resultado también resulta doblemente satisfactorio.
A la larga, además, las soluciones ecológicas funcionan solas y resultan mucho más económicas. La clave es tener paciencia hasta dar con las fórmulas adecuadas en cada entorno concreto. La recompensa será doble, además, pues la opción orgánica, sin duda, es la recomendable para el entorno y nuestra salud.
Concentrar los mayores cuidados en las áreas que más lo requieran por distintas razones es otro interesante truco que ayudará a atraer biodiversidad en aquellas menos «castigadas». Es decir, en las que más dejamos en estado silvestre. Gracias a ser selectivos de manera hacemos una diferenciación estratégica que nos hará más fácil lograr ese equilibro buscado, consiguiendo a su vez que la situación no se nos vaya de las manos. Es también un buen motivo para hacer un buen diseño del jardín desde un comienzo.
]]>Como es bien sabido, entre la infinidad de seres vivos que lo hacen se encuentra el ser humano, a la postre causante de una galopante deforestación en todo el mundo que amenaza con acabar con todos los árboles del planeta. Según un reciente estudio internacional liderado por la Universidad de Yale, al actual ritmo de deforestación acabaremos con ellos en menos de tres siglos, con lo que resulta clave poner el freno y empezar a sumar, en lugar de restar.
Así pues, buscando esa colaboración ciudadana que, granito a granito hace granero, arbolito a arbolito hace bosque, en este post te damos 3 buenas razones por las que plantar un árbol puede ser una eficaz manera de colaborar por un mundo mejor.
En efecto, plantar un árbol, el rey del mundo vegetal, es apostar por un mañana más verde. Es una idea comúnmente aceptada, pero quizá necesites razones más concretas para ponerte manos a la obra. Sin caer en típicos tópicos que nos animan a hacerlo por aquello de buscar una vida más plena, junto con tener un hijo o escribir un libro, te damos tres razones puramente ambientales para animarte a hacerlo. A ser posible, además, también a cuidarlo y mimarlo para que pronto tengas que mirarlo hacia arriba y con todo el orgullo del mundo:
1. Aire puro, un planeta oxigenado: Plantar un árbol es mejorar la calidad del aire, y también ayudar a reducir nuestra huella de carbono. Por un lado, como productores de oxígeno, los árboles mejoran la calidad del aire que respiramos, y por otro actúan como sumideros de carbono claves para combatir el cambio climático.
Por otra parte, los árboles actúan como grandes filtros a la hora de absorber impurezas que pueden resultar nefastas para la salud. En efecto, teniendo cerca uno o varios árboles estamos manteniendo a raya partículas en suspensión. Sus hojas las captan, evitando que acaben afectándonos, con lo que también se revelan como un remedio natural para preservar la salud y mejorar la calidad del aire en entornos naturales y, cómo no, también en los hogares que se encuentran cerca de ellos.
2. Un refugio para flora y fauna: La inmensa mayoría de especies vegetales y animales encuentran en los árboles o en sus alrededores su refugio natural. Un simple árbol ya supone un polo de atracción para la biodiversidad, tan beneficiosa para el equilibrio ambiental y también para la polinización de nuestras plantas, sin olvidar su importante papel en la lucha contra la erosión del suelo. Haremos un gesto ambiental muy importante y nuestro jardín lucirá más hermoso y lleno de vida.
3. Una inversión verde: Son muchas las ventajas que reporta plantar un árbol junto a nuestra vivienda. Siempre, eso sí, haciéndolo a la distancia oportuna, en función de la especie de que se trate para no restarle luz ni sufrir los posibles problemas que conllevan las raíces para poder cultivar otras plantas o romper tuberías subterráneas.
Una vez controlados estos aspectos, un árbol es una inversión a muy distintos niveles. Desde la obtención de alimentos o de una sombra fresca mucho más agradable y natural que la que proporciona un parasol hasta la creación de un ambiente o microclima más habitable, que a su vez atraerá biodiversidad. Igualmente, su colocación estratégica puede atemperar las corrientes de aire y, por otro lado, la sombra puede aprovecharse para plantar a sus pies vegetales comestibles u ornamentales que soporten menos el sol.
]]>Tanto si llevamos a cabo un compost para el jardín o planas de interior como si lo hacemos para un mini huerto, el compost es una excelente manera de fabricar abono indispensable para el buen desarrollo de las plantas, árboles y arbustos.
¿Pero, cómo hacerlo? En este post vamos a dar unas pautas generales que te permitirán hacer un compost con el que fertilizar todas tus plantas de forma gratuita. Su composición permite mejorar la calidad de la tierra, gracias a la aportación de elementos nutritivos.
Por lo general, el compost se utiliza preferentemente para ayudar a las plantas a crecer, con lo que suele utilizarse durante el periodo de crecimiento. Es decir, es interesante tenerlo preparado a finales del invierno, de cara a la primavera, la estación en la quemás se planta.
El primer paso para hacer nuestro propio compost no es otro que fabricar o adquirir una compostadora. En el mercado encontraremos muy distintos tipos de compostadoras y diferentes tamaños: de plástico o madera (siempre con su respectivo sello de sostenibilidad).
Si lo preferimos podemos hacerlas nosotros o hacer compost en el jardín, compostando directamente sobre el suelo (mejor un lugar no demasiado ventoso ni soleado, sobre un colchón de paja), haciendo un montón sobre el que iremos añadiendo capas. Y también encontraremos en la red un sinfín de tutoriales paso a paso y, sea como fuere, en cuanto tengamos nuestra compostadora o lugar para compostar, el siguiente paso será empezar a acumular desechos vegetales.
En realidad son muchos más los materiales que pueden añadirse al compost, pero para iniciarnos podemos limitarnos a ellos y algunos otros, como la cáscara de huevo (acelera la descomposición), restos de infusiones, -sin incluir el saquito-, pan, los posos del café…
Posteriormente, cuando adquiramos más experiencia, podemos ir añadiendo muchos otros, básicamente todo aquello que sea biodegradable a corto o medio plazo y esté libre de restos químicos.
Si bien las pieles de las frutas y verduras u otros desechos de éstas o los restos de la poda son una excelente opción, evitemos utilizar restos de plantas enfermas, excrementos de mascotas, carne, pescado, productos lácteos, así como pieles de cítricos. Tampoco sus restos, pues alteran la acidez del suelo.
La fermentación requiere ventilación, agua y alimento. Lo primero se consigue mediante un adecuado diseño de la compostadora y haciendo el montón de forma adecuada. Si el montón está bien hecho, solo deberemos removerlo una vez cada dos o tres meses, si bien hacerlo nos ayudará a acelerar el proceso. Aún así, no conviene excederse en este sentido.
Si hay malos olores puede deberse a una mala ventilación, que podemos remediar removiéndolo o haciendo agujeros con una escoba para oxigenarlo. Igualmente, hemos de controlar la humedad. Preocupémonos si al tomar un poco de compost en la mano nos la mancha. Idealmente, debe humedecerla, y en función del resultado habremos de hacer las necesarias correciones y siempre protegerlo de la lluvia.
Por último, la temperatura es un factor clave para su transformación. La fermentación, en concreto, se inicia con la actuación de las bacterias, a su vez responsables de que aumente la temperatura. Al cabo de un par de días, el montón debe calentarse hasta alcanzar de 50 a 60 grados centígrados, salvo en la primera capa, que permanecerá más fría.
Teniendo en cuenta estas nociones básicas, iniciemos el compostaje alternando capas de diferentes tipos de desechos y pulverizando agua, por ejemplo, una capa de hojas secas y otra de desechos de frutas y verduras, posos de café, cáscaras de huevos…
Sabremos que un compost está listo cuando adquiera un aspecto homogéneo, un color oscuro y un olor similar al de a turba o simplemente a tierra. Es decir, tras finalizar el proceso de la descomposición la materia se biodegrada para formar parte de ese compostaje con el que podremos abonar nuestras plantas.
]]>Ahora se ha retomado con fuerza. La ecología lo ha rescatado del ámbito marginal y las más de las veces tambien privado, y está intentando darle un uso intensivo, que abarque una aplicación salubre en jardines públicos y en grandes extensiones agrícola. En estos casos, el reto es garantizar su salubridad, pues la recolección de grandes cantidades de orina implica el riesgo de que proceda de personas enfermas y/o que consuman medicamentos.
En efecto, la orina puede ser también una fuente de contaminación que, en el caso de su uso para abonar cultivos, supondría un potencial riesgo para la salud. No obstante, también implica riesgos para las plantas y los seres humanos fertilizar con productos químicos o con estiércol.
Actualmente, la ciencia está investigando las consecuencias de una orina que pueda contener patógenos y restos de medicamentos u hormonas, pongamos por caso, cuando se usa como fertilizante. Es decir, cómo afecta a las plantas de cara a la seguridad alimentaria.
¿Pero, y nosotros, los particulares? Si queremos abonar nuestras plantas ornamentales o un mini huerto de uso propio con orina recién recolectada o almacenada es importante saber que se trata de un abono seguro, siempre que tengamos en cuenta una serie de consejos básicos.
La Organizacion Mundial de la Salud no duda en afirmarlo e incluso nos enseña a hacerlo. Sus consejos se refieren, sobre todo, a las dosis recomendadas de una orina que, lógicamente, proceda de personas sanas. También se hace hicapié en las formas de almacenarla para aumentar su pH y así eliminar patógenos.
Si queremos usar orina para fertilizar las plantas hagámoslo solo a nivel casero. En otro caso, sería necesario seguir recomendaciones más detalladas, sobre todo en lo que respecta a la recoleccion y almacenaje. En particular, por dos razones fundamentales: tendremos que recolectar orina de numerosas personas y hemos de extremar las medidas cuando se va a comercializar la cosecha. Además, los métodos de almacenaje pueden requerir determinadas técnicas y maquinaria.
Volviendo al uso privado, la incorporaremos al suelo, bien concentrada o diluida. Si la disolvemos en agua (en diferenetes proporciones) reducimos el riesgo de toxicidad, en el caso de que la orina presentar algún problema de salubridad como los aludidos.
Será muy conveniente en el caso de plantones o semillas. Tengamos en cuenta, por otra parte, que su almacenamiento debe realizarse en bidones u otros recipientes cerrados durante al menos un mes. En caso contrario, puede convertirse fácilmente en un atracción para insectos. Se llenará de mosquitos, muy probablemente, y serán vector de enfermedades, sobre todo si el agua está diluida, por l oque la mezcla con agua se hará justo antes de su aplicación.
Su uso sustituye a otros fertilizantes o los complementa, con lo que su frecuencia dependerá de distintos factores, como el tipo de tierra y de cultivo o clase de planta ornamental. Por otra parte, apliquémosla a ras de tierra, evitando por completo la aspersión por cuestion de olores y de pérdida del nitrógeno, uno de sus principales componentes, junto con el fósforo.
La orina también nos hará un buen papel como fungicida y para acelerar el compostaje. De nuevo, en ambos casos conseguimos un producto ecológico, muy interesante para practicar la jardinería respetuosa con el medio ambiente. Y, en fin, sus ventajas, muchas. No solo es un abono orgánico que funciona, sino que además nos sale gratis y cuida el planeta por partida doble. Al tiempo que le evitamos un desecho que puede provocar graves desórdenes en los ecosistemas.
]]>¿Pero, qué es la agrobiodiversidad? Como su propio nombre indica, el concepto se refiere a la diversidad de especies asociados a la agricultura. Básicamente, esta rama de la biodiversidad estudia todas las variedades de cultivo, así como sus ecosistemas asociados.
Entender el término y su evolución implica hacer un recorrido a través de la historia de la humanidad, centrándonos en las estrategias que se han llevado a cabo para la apropiación de los recursos naturales. El hito que supuso la agricultura en esa constante apropiación supuso un antes y un después en el uso de esos recursos y la extensión de las tierras de cultivo, modernización y globalización, entre otros factores, finalmente han determinado la actual crisis de biodiversidad en su seno.
De hecho, la actividad agrícola ha influido de forma dramática en los ecosistemas naturales del planeta. Hasta tal punto que ha sido necesario crear el concepto de agrosistemas y agrodiversidad, con lo que ello conlleva de denuncia y riesgo para el futuro de una agricultura más diversa y natural.
La evolución de la agrobiodiversidad depende de muchos factores. Por un lado, de las políticas públicas, y también de las dinámicas que impone el mercado. En la práctica, los agricultores cultivan plantas que pueden acabar siendo tradicionales, mientras otras se cultivan de forma discreta o ni siquiera eso. En ocasiones, las oportunidades que brinda el mercado y las condiciones de producción pueden darles un mayor protagonismo.
Por otra parte, las variedades híbridas presentan un problema porque impiden la autoproducción de las semillas por parte de los agricultores, pero incluso las variedades modernas acaban integrándose en el sistema de los bancos de semillas locales si resultan ventajosas a nivel productivo. Por lo general, la diversidad local se lleva a cabo a partir de intercambios en el seno de las familias, amigos, vecinos y conocidos, si bien a influencia del mundo globalizado, con realidades disruptivas como internet puede influir en ello…
De hecho, la globalización y la modernización de la agricultura han supuesto una merma considerable de la agrobiodiversidad. Una realidad no exenta de consecuencias (peligra la seguridad alimentaria, incluso), y se trata de una tendencia creciente. Solo en los últimos cien años ha desaparecido más del 90 por ciento de las variedades de cultivos y un total de 690 razas de ganado.
La moda de la agricultura urbana también es una novedad que influye en la agrobiodiversidad. Sobre todo, cuando ésta se practica desde un enfoque orgánico. Si se realiza desde la concienciación y el fomento de la economía local, preservar la agrobiodiversidad se convierte en un factor más que potencia tanto el cuidado del medio ambiente como la biodiversidad local.
Se trata, en suma, de primar los cultivos locales apostando por las variedades locales cultivadas mediante técnicas ecológicas, sin recurrir a transgénicos ni a las variedades de cultivos agrícolas que han colonizado la agricultura intensiva convencional. Sin duda, una interesante manera de cuidar nuestra salud y el planeta.
Por lo tanto, por lo que nos toca a los ciudadanos, la jardinería y la agricultura urbana son una oportunidad de oro para fomentar las prácticas ecológicas y la conservación de la biodiversidad mediante su cultivo y la creación de bancos de semillas de especies locales. A su vez, ello propicia la creación de lazos sociales y la transmisión de conocimientos y experiencias muy valiosas.
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