Ideas para reciclar abanicos

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Reutilizar abanicos
Por sencillo que sea su diseño, los abanicos son estilo y elegancia. En movimiento pocos accesorios tienen tanta chispa y salero, sobre todo cuando están en buenas manos. Algunos guardan secretos inconfesables, románticos, divertidos, y han ocasionado o sido testigos de anécdotas, y del mismo modo que nos refrescan, con su atrevido lenguaje pueden acabar sofocándonos.

¿Acaso unos objetos con tanta gracia deberían estar olvidados en un cajón? Salvo cuando les llega su momento, un momento que a veces no llega nunca, los abanicos suelen acabar condenados al olvido. Una pena, sin duda, porque además de ser tremendamente prácticos y dar mucho juego cuando se usan para lo que fueron concebidos, son también unos objetos con un gran potencial para el reciclaje.

Son una excelente materia prima para el reciclaje creativo, desde el que se atreve con todo hasta ese otro más discreto, que incluso podemos hacer con los peques de la casa. Sea como fuere, los resultados pueden ser tan útiles como llamativos.

Renovarlos con imaginación

Muy a menudo, los abanicos se ponen feos, se rompen o simplemente no son lo suficientemente bonitos como para que nos acordemos de ellos. ¿Qué hacer, entonces? La sugerencia es renovarlos. Su transformación puede ser muy fácil, y también todo lo complicada que queramos.

En uno y otro caso, renovarlos significa devolverles la vida, sacarlos a pasear más a menudo, usarlos como objeto decorativo o, por ejemplo, dejando que luzcan en todo su esplendor, abiertos sobre una pequeña peana, soporte o enmarcándolos, incluso dentro de un marco acristalado.

Cada abanico pedirá algo distinto. A partir de lo que tengamos, lo que deseemos y podamos hacer, ponernos manos a la obra puede hacer una gran diferencia. Y, de hecho, es una invitación irresistible para mentes imaginativas, deseosas de hacer brillar un objeto sin atractivo.

Abanico reciclado
Forrar o pintar la parte inferior del varillaje, denominada “fuente”, puede hacer maravillas. Como puede verse en la imagen, un retal de tela dará un aire alegre al abanico, y lo mismo puede hacerse con papel de periódico, de regalo, hojas de revistas o simplemente dándoles color.

Si el abanico es viejo, renovarlo puede significar restaurarlo. Cuando es un objeto con valor sentimental e incluso una antigüedad puede bastar con barnizado, restaurar el ribete o cambiar el clavillo u otras partes rotas o desgastadas.

Una vuelta de tuerca

Tal y como hacen en la cocina de autor con la técnica de la deconstrucción, que tan de moda se puso desde los 90, también nosotros podemos apostar por lo imaginativo para crear un objeto decorativo que resalte la esencia del abanico.

Para ello, partiremos de un abanico y lo desmontaremos. Tal y como se observa en la imagen superior, conseguimos una obra creativa que nos remite a la idea de un abanico.

Reutilizacion abanicos
Original y sorprendente, simplemente hemos jugado con sus piezas y les hemos dado vida por separado. También podemos hacer otras propuestas a partir de la misma idea. Dar una vuelta de tuerca a cualquier objeto siempre es arriesgado, pero en este caso no se trata de conservar su funcionalidad sino de crear objetos únicos que no dejen de ser abanicos sin serlo, en realidad…

Decoración original

Utilizar el abanico como un lienzo también nos abre infinitas posibilidades. El país, que es así como se llama la tela del abanico, será nuestra página en blanco, ese lienzo que se apoyará en un caballete muy particular, formado por las varillas.

Atrevámonos a hacer diabluras, a pintar como los clásicos, con carboncillo, rotulador, acuarelas, pintura especial para tela, a bordar… Y si tenemos varios animémonos con una obra coral, en la que cada abanico aporte su parte a un todo.

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