Trucos para sobrevivir a las calurosas noches verano (sin aire acondicionado)

Sobrevivir al calor sin encender el aire acondicionado
Sufrir las olas de calor es duro, sobre todo si no tenemos aire acondicionado o, aún teniéndolo, no queremos utilizarlo para ahorrar energía y/o aligerar nuestra huella de carbono. Por las noches, la sensación de bochorno puede impedir que conciliemos el sueño, por lo que se hace necesario buscar soluciones efectivas.

Aunque parezca misión imposible, hay trucos que nos permiten sobrevivir sin aire acondicionado, incluso cuando la noche es tan calurosa que no da tregua. Sin ir más lejos, una primera medida podría ser invertir en los clásicos ventiladores.

Aunque nos parezca un aparato caduco, ya superado por las nuevas tecnologías, lo cierto es que tiene ventajas que lo convierten en una solución bastante aceptable para ahorrar energía y mejorar la sensación de frescor un equivalente a unos 3 ó 4 grados menos.

Aire acondicionado casero

Por lo tanto, su uso es interesante siempre y cuando el calor no sea excesivo. En caso de que el mercurio se dispare y ponga en aprietos al ventilador, una solución es bajar la temperatura del aire con soluciones caseras a la par que ingeniosas para que, esta vez sí, el ventilador enfríe el aire. Versiones hay muchas, como colocar hielos dentro de una cubeta o dentro de botellas con agua congelada delante del ventilador.

Si bien el ventilador de techo, preferentemente sobre la cama, puede ser idóneo para pasar la noche algo más frescos, en este caso se necesita un ventilador de sobremesa o de pie para poder colocar el hielo, por lo que incluso es posible combinarlos para intensificar el efecto.

Por cierto, para una sensación térmica más fría hemos de tener en cuenta el sentido en el que giran las aspas. El aire circulará mejor en la habitación en los meses de más calor si éstas giran hacia la izquierda, por lo que puede ser necesario ajustar el interruptor.

Más vida nocturna

Siguiendo el consejo que recomienda aprovechar las horas buenas del día, esos momentos en los que el calor se reduce, hacer más vida nocturna sería una opción para no estar dando vueltas en la cama sin poder pegar ojo. Obviamente, no se trata de salir todas las noches hasta las tantas, pero sí de modificar ligeramente nuestros horarios siempre y cuando nos resulte factible y atractiva la idea de dar un paseo, sentarnos en una terraza o, por ejemplo, dar un paseo junto al mar. Una buena siesta nos ayudará luego a compensar.

Sobrevivir al calor sin aire acondicionado
Otra opción para no sufrir tanto calor en la cama es taparnos, al menos con la sábana. Aunque parezca una contradicción, si las temperaturas son muy elevadas, aislarnos del exterior nos ayuda a protegernos de ese calor ambiental. Aún así, crearemos un ambiente de nuestra temperatura corporal, unos 37 grados, pero siempre será menor que la exterior si, pongamos por caso, alcanzara los 40.

Ducharse con agua fría será una solución momentánea, pues el cuerpo busca compensar ese frío aumentando la temperatura, con lo que acabaremos pasando más calor. Una solución intermedia puede ser mojarse el cuerpo con agua fresca de forma parcial, por ejemplo la cabeza, poner los pies a remojo en una palangana durante un rato o mojarse las muñecas.

En este mismo sentido, además de estar a cierta distancia de tu pareja o de la persona con la que duermas, pues los cuerpos emiten calor, consiste en recurrir a pequeñas toallas dobladas que previamente habremos introducido en el congelador. De este modo, colocarlas sobre la frente o las muñecas puede aliviar el calor.

Enfriar la cama

No se trata de tener una cama de agua y congelarla, aunque el invento ronda esta idea. En este caso, se evita refrescar la habitación gracias a un curioso invento de la National Sleep Foundation que enfría el colchón. El innovador sistema, que se comercializa en España por 190 euros, climatiza la cama mediante un a especie de cubrecolchón que recuerda a las mantas eléctricas y, de hecho, el ingenio también permite calentar la cama, ideal para el invierno.

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