Aprender a reparar uno mismo


Estar a la última moda tecnológica no es ecológico. Hacer la cola para tener el último dispositivo de Apple antes que nadie no es una acción responsable con el medio ambiente. Habría que preguntarse si de verdad se necesita ese aparato cuando aún se tiene otro que funciona perfectamente.

En otras palabras, reparar es más ecológico que reciclar. Y mucho más ecológico que consumir. La idea de consumir desaforadamente se nos tiene que quitar de la cabeza si queremos llegar a un verdadero mundo sostenible. Hay que vencer la tentación tecnológica, el pecado de la vanidad maquera. La página web iFixit se ha creado para esta ardua empresa: enseñar a reparar dispositivos tecnológicos y, en general, todo tipo de aparatos.

La reparación, según el manifiesto de iFixit, no sólo es más ecológica, sino que también ahorra dinero. Y no sólo eso. También está la satisfacción de haber sido uno mismo el que ha solucionado el problema y, en la mayoría de los casos, se aprende el funcionamiento de lo que se repara. Todo son ventajas. En definitiva, se pasa de ser un mero consumidor a ser un «contribuyente».

Más ventajas de la reparación casera: hace a las cosas únicas, dota de independencia, fomenta la creatividad, es una acción ecológica, es divertido, ahorra dinero y recursos, y engrandece el alma, por qué no decirlo. Más allá de todo esto, también es una llamada de atención a la industria, principalmente a la electrónica, para que produzca dispositivos que se puedan abrir y reparar con mayor facilidad (que, entre otras demandas, las piezas se puedan adquirir sin problemas) y que no se pierda la garantía por ello. Y que móviles, portátiles, reproductores de música, etcétera, se hagan para durar, y no para que, en un par de años, dejen de funcionar.

La idea de la web iFixit es que se convierta en un punto de encuentro entre la gente que sabe cómo reparar las cosas y las personas que quieren hacerlo pero no tienen los conocimientos o la experiencia suficiente.

Pero lo más importante de esta nueva tendencia es que desaparecerán las enormes montañas de basura electrónica que se acumulan en países africanos o asiáticos y quedan al alcance de niños que queman los aparatos, desprendiendo gases tóxicos, sólo para extraer el cobre y otros metales para ganar algo de dinero.

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