Cambio de hora: ¿baja el consumo energético?

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Como ya hemos comentado en más de una ocasión en Ecologismos, el debate sobre el cambio de hora vuelve a estar en boca de todos por cuestiones evidentes. Está muy relacionado con el ahorro energético y la famosa discriminación horaria de luz, motivo por el cual en plataformas como Rastreator suelen compartir información sobre este fenómeno con el objeto de que los consumidores entiendan qué impacto tiene en la factura de la luz.

La pregunta es… ¿cambiar la hora contribuye a una reducción efectiva del consumo de energía? Te hablamos de ello a continuación.

Más horas de sol cuando más se necesitan

Como seguramente ya sabrás, la hora se cambia tanto en primavera, que es cuando restamos una hora al reloj, como en otoño, que es cuando le añadimos una hora. El objetivo no es otro que adaptar la actividad humana a las horas de luz natural disponibles para aprovechar la iluminación solar al máximo, lo que debería traducirse en una reducción del uso de luz artificial, especialmente durante las primeras y las últimas horas del día.

Teóricamente, esta medida debería contribuir a una reducción del consumo eléctrico, ya que es en las horas con mayor actividad cuando la luz natural está a nuestra disposición. A pesar de ello, la medición de su impacto es compleja, ya que existen estudios que hablan de un ahorro energético limitado y que ha ido disminuyendo con el paso del tiempo. ¿Por qué? Entre otras cosas, por el cambio en los hábitos de vida, que han hecho que los dispositivos electrónicos se utilicen cada vez más. Además, gracias a la evolución tecnológica se utilizan soluciones más eficientes, como es el caso de las tan extendidas bombillas LED.

Una cuestión que va más allá de la iluminación

Hay que tener en cuenta que la iluminación no es el único factor determinante del consumo energético. También hay que hablar de la climatización, tanto por el uso de calefacción como por el de aire acondicionado. Por poner un ejemplo, al adelantar la hora en primavera lo normal es que aumente el uso de calefacción durante las primeras horas del día.

Patricia Carril, responsable de energía de Rastreator, comparte en este sentido una reflexión muy interesante: “La norma busca realizar un aprovechamiento óptimo de la cantidad de horas de sol. En España, la diferencia entre el día más corto del año y el más largo supera las cinco horas. Además del ahorro en el consumo de energía, el objetivo es adecuar las jornadas laborales al ritmo solar y a la disponibilidad de luz natural en cada estación, con otros impactos deseados sobre la seguridad vial, el transporte, las comunicaciones, las condiciones de vida, la salud o el ocio.”

Así las cosas, no deberíamos pensar que el cambio de hora es sólo una herramienta de ahorro energético. Lo que también se busca es mejorar la organización social y adaptar nuestras rutinas al entorno natural, lo cual no quita que siga siendo fuente de debate en la Unión Europea, donde hay quienes abogan por su eliminación.

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