Los ciclistas respiran tres veces más contaminación que los peatones

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Ciclismo
Hacer deporte no siempre es todo lo saludable que debiera, sobre todo si cuando lo practicamos nos hallamos en el lugar equivocado o, lo que es lo mismo, si nos envuelve una nube de contaminación como la que suele haber en los entornos urbanos, normalmente polucionados.

Ya sea yendo en bici, en patinete, monopatín, corriendo, o haciendo marcha, el temible smog o simplemente el humo provocado por los tubos de escape juega una mala pasada a nuestra salud.

¿Pero, acaso la bici no es un medio de transporte saludable? Como ocurre con tantas cosas en esta vida, todo es relativo, y si bien los expertos apuntan que más vale ir en bici en zonas contaminadas que llevar una vida sedentaria, en la ciudad la contaminación va a impedir que sus ventajas sean de libro.

Por lo tanto, como medio de transporte sostenible, la bici se lleva la palma, pero no es tan saludable como parece cuando vamos por la ciudad, rodeados de contaminación y de coches que escupen un humo nefasto para la salud.

Las grandes ciudades

Pero no sólo es la contaminación atmosférica que hay en las grandes ciudades, como Madrid, Barcelona o París, sino porque además al pedalear, correr o hacer otro tipo de ejercicio físico estmos forzando nuestro organismo, lo que supone abrir los pulmones y respirar más intensamente.

En concreto, un ciclista respira hasta tres veces más de aire contaminado que un peatón. Son datos de un proyecto financiado por la Unión Europea que está llevando a cabo una investigación en Pamplona, en la que participan más de un centenar de ciclistas voluntarios para estudiar cómo afecta la contaminación atmosférica a los ciclistas urbanos.
Correr
Los carribles bici pueden minimizar este problema, pero sólo parcialmente, ya que normalmente nos alejan de los coches sólo durante parte del recorrido, y el esfuerzo que hacemos respirando sigue siendo importante, lo que no impide que sigamos respirando profundamente. Y lo mismo ocurre con los runners y cualquier otro deporte.

En este sentido, los expertos apuntan a que llevar mascarilla podría ayudar, aunque hay un claro rechazo ciudadano a este tipo de remedios que, por otro lado, impiden respirar de forma adecuada mientras se re realiza el ejercicio.

Las grandes ciudades

El proyecto “LIFE+RESPIRA”, que está siendo coordinado por la Universidad de Navarra, donde se recaban los datos capturados por los sensores instalados en las bicicletas de los voluntarios que participan en el estudio. Aprovechando las ventajas del Internet de las cosas, los sensores son capaces de detectar los principales contaminantes del aire y también la proporción, a razón de unos 5 millones de datos al mes.

Se prevé recolectar estos datos durante dos años para, posteriormente, analizar la información y elaborar un mapa de contaminación atmosferica de la ciudad, con el fin de poder identificar las rutas según su nivel de contaminación. Big Data en estado puro.

En 2010 ya se llevó a cabo un estudio en el que se subrayaba esta problemática. En concreto, una investigación de la NYU School of Medicine de Nueva York concluyó cómo la polución atmosférica dificultaba la ejecución de los ejercicios y la respiración mismas.

En este trabajo se detacaban como principales vías de contaminación el tubo de escape de los vehículos, el hollín, el humo de procedencia fabril y el polvo, un cóctel peligroso para la salud, el llamado smog u ozono troposférico.

Y es que respirar aire polucionado puede irritar las vías respiratorias, inflamar la membrana de los pulmones y endurecerlos. Según recomiendan los especialistas, una solución es salir a hacer ejercicio a primera o última hora, pues entonces los niveles de ozono suelen ser bastante más bajos.

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