Hoteles de abejas: colmenas que invitan a amarlas

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Ya sean abejas urbanas o campestres, domesticadas o salvajes, cuando acuden a una de estas estilosas colmenas se convierten en huéspedes de lujo. Aunque, todo sea dicho, mucho me temo que ellas no acaban de verlo exactamente así. Ni falta que les hace, en realidad.

Lo suyo es que estas colmenas tan originales y artísticas animen a cuidarlas y a practicar la apicultura de la mejor manera manera, así como a concienciar a la población sobre el papel clave que cumplen estos polinizadores en la conservación de la biodiversidad. Y, por lo tanto, también del planeta, al tiempo que de ellas depende nuestra propia supervivencia como especie.

Creatividad para ayudar a las abejas

Sobre todo, se busca ayudar a las abejas, actualmente en un momento bajo que podría acabar suponiendo su extinción. Recordemos que van camino de la extinción, si no lo remediamos.

Literalmente, las abejas desaparecen a un ritmo alarmante que no deja de aumentar en todo el mundo. Sobre todo, por la agresión que supone para ellas la agricultura intensiva, en especial por el uso de pesticidas.

Así las cosas, difícilmente van a dejar de usarse productos químicos ni cambiar el modelo agrícola, con lo que su declive es un auténtico drama. Con el fin de que no acabe siendo la crónica de una extinción anunciada, no cesan de surgir iniciativas para su recuperación. Entre otras, la ampliación de sus moradas mediante la apicultura urbana practicada por profesionales y aficionados.

En este caso, son colmenas diseñadas para llamar la atención o, si se quiere, para integrarlas dentro de un entorno muy concreto que antes era inimaginable. La tendencia, por un lado, da respuesta a las necesidades de los apicultores urbanos y, por otro, como ocurre en este caso, se busca la sorpresa y complicidad del público o, por qué no, también del mismo apicultor.

Actualmente, el mercado oferta un sinfín de colmenas, algunas de ellas diseñadas para recolectar la miel sin necesidad de ser apicultores profesionales. O, lo que es lo mismo, de forma que no haya que exponerse a los insectos.

Gracias a estos diseños es es posible ubicar colmenas artificiales en más lugares, idealmente lejos del campo colonizado por los pesticidas, ya sea en chalés, terrazas o azoteas, pongamos por caso. Junto con la moda de los huertos urbanos bio, los panales de abejas constituyen un hermoso binomio para el fomento de la biodiversidad en la ciudad, al tiempo que obtenemos un rendimiento.

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Dentro de este contexto, cada vez son más los diseñadores o simplemente artistas de todo el mundo que se han lanzado a crear casas de abejas realmente sorprendentes. Toda una invitación a la convivencia con las abejas y, por extensión, con el entorno natural.

En realidad, es un movimiento que va mucho más allá de lo artístico. Al fin y al cabo, el futuro de las abejas depende del ser humano, y viceversa. Sin exageraciones, porque no es exagerar ni lo más mínimo. Así son las cosas, nos advierte la ciencia, del mismo modo que hay que denunciar hasta la saciedad lo mucho que las agredimos en todo el mundo.

Curiosamente, todo lo que les agrede a ellas (pesticidas y contaminación atmosférica en general, así como sustancias químicas y polución del entorno) también nos perjudica a nosotros. Y aquello que ellas necesitan para vivir , como el sol y la naturaleza, también es vital para el género humano.

Si con este tipo de propuestas, que pueden parecer algo locas e incluso frívolas, conseguimos una mayor cercanía, tanto en cuanto a la aceptación como a su respeto, habremos conseguido mucho. Como tantas veces ocurre, la imaginación puede tender puentes que ningún otro recurso nos brinda.

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