Olla Zeer, método natural para conservar alimentos


En la actualidad, el mundo desarrollado y buena parte de los países en desarrollo puede permitirse tener un frigorífico. Es quizá el aparato más indispensable de una casa, por eso está enchufado las 24 horas del día y, además, por una buena razón: disfrutar de alimentos en buen estado.

En otras épocas, antes de que se inventara la electricidad o cuando no todo el mundo podía disfrutar de ella, había otros métodos de conservación de alimentos, métodos naturales y, por tanto, ecológicos, como la salazón o el escabeche. También existían, en países fríos, lo que se llamaban «fresqueras»: alacenas que daban al exterior y que conservaban los alimentos a temperatura ambiente cuando ésta era baja.

La olla Zeer recupera esa forma de conservación natural de los alimentos. El diseño está basado en una olla del mismo nombre usada en la Antigüedad, pues se cree que el método procede del antiguo Egipto.

Quizá no sea necesaria en países industrializados y ricos, pero sí en regiones pobres y con climas cálidos. Especialmente útil es en gran parte de África. El diseño moderno se debe al profesor nigeriano Mohammed Bah Abba. La organización Practical Action difunde el sistema en países donde el calor hace estragos en las verduras que han sido cosechadas para comer.

Se trata de una vasija de barro dentro de otra vasija de barro más grande. Entre ellas, se coloca una capa de arena húmeda. Por encima, una tapa de barro o un paño húmedo. La arena se mantiene húmeda con tan solo agregar agua dos veces al día y conservando el recipiente en un lugar seco. Es un sistema de refrigeración muy efectivo, que permite conservar verduras que, de otro modo, se echarían a perder en dos o tres días a temperatura ambiente. Con la olla Zeer pueden aguantar unos veinte días en perfecto estado. En las regiones donde no se puede desaprovechar ningún alimento es casi indispensable para salvar vidas.

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