Las personas ecológicas son más felices, lo dice la ciencia

Mujer naturaleza
Ser ecológico no da la felicidad completa, pero ayuda. Al menos, lo hace en términos comparativos. Y es que, según la ciencia, practicar la ecología significa ser más feliz que quienes no comparten esta visión verde de la vida.

Así de clara, y peculiar, es la conclusión a la que ha llegado un nuevo estudio de las Universidades de Londres y de Tilburg, en Nueva Zelanda, realizado para la marca Retrapak. Una investigación realizada en distintos continentes, que nos motiva a cambiar de vida o, en su caso, a seguir con nuestro estilo de vida ecológico.

¿Vida verde, vida más feliz?

El optimismo y las ganas de vivir ayudan a sentirnos mejor, a ver la vida de otro color y, en suma, a sentir un mayor bienestar o, en ocasiones, incluso tocar con la punta de los dedos el cielo de la felicidad.

¿Entonces, si queremos ser más felices simplemente hemos de pasarnos al verde? Esa pregunta no fue la hipótesis de la que partió el estudio, precisamente, pero sí un interrogante que bien podríamos considerar la pregunta del millón.

Sea como fuere, la respuesta está en cada uno de nosotros, y las circunstancias son un factor a menudo decisivo. Aún así, conocer los detalles de la investigación puede ayudarnos a responderla.

Básicamente, el estudio contempla la filosofía de vida ecológica como un complemento que nos ayudará ser más felices. Es decir, como parte de un todo puede hacer un importante papel a la hora de conseguir ese gran objetivo de todo ser humano.

Cultivar la felicidad, por lo tanto, significa abonar la tierra, y hacerlo de forma sostenible es una fórmula de éxito, según el estudio. Para llegar a esta conclusión, los investigadores pusieron en marcha un experimento que resultó ser revelador y, sobre todo, concluyente.

Su modus operandi fue realizar una especie de encuesta, no tanto un sondeo sino una recopilación de opiniones a partir de una experiencia previa. En concreto, lanzaron un reto a mamás blogueras, proponiéndoles que se pasaran al verde en su día a día, por ejemplo comprando alimentos locales y de temporada, ahorrando agua, apostando por la movilidad sostenible, la reutilización y el reciclaje.

Las eligieron porque son personas normalmente muy ocupadas, que tienen problemas para hacer las actividades cotidianas dentro de las 24 horas que tiene el día. Y, puesto que el día se les queda corto, estimaron que serían sujetos idóneos para valorar si adoptar nuevos gestos ecológicos, con la dificultad que conlleva para personas ultraocupadas, las hace sentir más felices.

Picnic organico
En el estudio participaron madres de 5 países reto de cambiar sus costumbres de forma radical. Lo hicieron durante 28 días y el resultado fue fantástico. Según el trabajo, bastó que transcurriera una sola semana para que se sintieran cómodas con los cambios y sintieran que habían pasado a ser nuevos hábitos. Finalmente, cuando se cumplio el plazo, todas sin excepción afirmaron que su nivel de felicidad había aumentado fuertemente.

Los investigadores quedaron sorprendidos al comprobar cómo personas muy ocupadas lograron llevar a cabo eco gestos y además encontrar en ellos la motivación suficiente como para convertirlos en costumbre. Esa motivación, lógicamente, es esa sensación de felicidad que constató el estudio.

La conclusión final es clara para ellos: Las iniciativas de concienciación deben hacer hincapié en la felicidad que aporta el compromiso con el entorno. O lo que es lo mismo, adoptar un modo de vida ecológico no solo ayuda al planeta, sino también a sentirnos mucho más felices. Ahora ya lo sabes: pinta tu felicidad de verde y no tardará en florecer…

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