Navidades: Los defensores de los animales te piden que no compres foie gras

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Pato-foiegras
El foie gras o fuagrás es un alimento gourmet que tiene un lado oscuro muy duro para los animales. De hecho, los patos o las ocas son animales de granja especialmente maltratados, y degustar esta supuesta delicia culinaria supone un auténtico horror para ellos.

Salvo excepciones muy contadas, la producción de este alimento es una auténtica salvajada, nos recuerdan los activistas desde hace años. En fechas prenavideñas, se intensifica su insistencia en visibilizar la tortura a la que se somete a estas pobres aves para obtener este exquisito manjar, lleno de crueldad animal.

No se ven obligados a cargar las tintas. Como suele ocurrir cuando de maltrato animal, basta con informar. Básicamente, se inspiran en aquella famosa frase de Paul McCartney, con la que afirmaba que “si los mataderos tuvieran paredes e cristal, todos seríamos veganos”.

En este caso, lo peor viene antes. No es que la muerte del animal sea menos mala, todo depende de cómo queramos verlo, pero la tortura sistemática que denuncian las ONGs animalistas las condena a una terrible existencia durante su corta vida. No solo por estar enjaulados y hacinados sino, sobre todo, por cómo las ceban, introduciéndoles el alimento a la fuerza.

Campañas de sensibilización

Con el objetivo de sensibilizar a la población sobre esta triste realidad. No porque no vayan a creerles, sino sencillamente porque su visión egoísta prima sobre todo lo demás. “Cambiar los viejos hábitos es difícil. Aunque muchas personas son receptivas, pedir a la gente que dejen algo que les gusta es complicado“, dicen activistas de L214, la asociación gala de defensa animal que ha organizado una campaña de sensibilización contra el foie gras.

La asociación se lanza estos días a la calle durante varias horas para contar todo esto. Piden a los transeúntes no incluir el foie gras entre los alimentos típicos de Navidad, les enseñan fotos de jaulas en batería, de animales alimentados a la fuerza, y también les invitan a ver vídeos en sus tabletas u ordenadores portátiles.

“Cuando cumple un día, el pato se envía a un hangar para su cría, y a los 70 u 80 días se le coloca una sonda para alimentarlo a la fuerza durante 14 días, tras los cuales se le dispara“, explican. En cuanto a su alimentación forzada, esta consiste en la administración de grandes cantidades de alimento nada equilibrado mediante la ayuda de bombas neumáticas o hidráulicas.

Un lucrativo negocio

Los activistas también piden la prohibición del foie gras y recogen firmas para ello. Sin embargo, lo tienen complicado, pues Francia es el primer país productor y consumidor del mismo, además de considerarse parte del patrimonio cultura y gastronómico protegido del país.

Activistas-foiegras
En los últimos diez años la producción ha rondado las 20.000 toneladas de foie gras. En 2015, los datos más recientes, se produjeron 19.200 toneladas y el 75 por ciento de la producción mundial fue francesa, por delante de otros importantes productores, como Bulgaria y Hungría, con un 10 por ciento cada uno de ellos. Es decir, Francia produce tres cuartas partes del foie gras mundial.

Este año la producción descenderá a consecuencia de la gripe aviar, con lo que en muchos países de ha prohibido su exportación y también se prevé que aumente su precio. Aún así, puesto que se considera un producto de lujo que se asocia con las fiestas navideñas, las ventas serán millonarias.

España es el segundo país que más foie gras consume. Si Francia consumió más de 17.500 toneladas en 2015, España no llegó a las 2.500, seguido de Japón y Bélgica, con unas cantidades que rondan los 1.200 toneladas. Suiza, Alemania, Hong Kong, Israel, Reino Unido Y Estados Unidos les siguen en la lista, con cifras menores, respectivamente.

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