¿Qué es una bicicleta eléctrica?

Bici electrica
Los vehículos eléctricos pueden adoptar un sinfín de formas, desde un triciclo o scooter hasta un coche, un camión o, por supuesto, también unas bicicletas. En este post nos centraremos en ellas, en estos interesantes vehículos a dos ruedas propulsadas a golpe de pedal y de energía eléctrica.

La bici eléctrica es un vehículo movilidad sostenible, sobre todo cuando lo usamos como alternativa a otros medios de transporte de alta huella de carbono, como el coche convencional u otros medios de transporte público. ¿Pero, qué es una bici eléctrica en comparación con una bici normal, de las de toda la vida? ¡Veamos sus características y particularidades!

Una bici especial

Una bicicleta eléctrica, básicamente, es una bici como otra cualquiera salvo por un pequeño gran detalle: dispone de un motor eléctrico integrado en la rueda trasera para impulsarla. No en vano, la peculiaridad de este tipo de bicis es el pedaleo asistido eléctrico.

Junto con el motor eléctrico, se hace necesario una batería, otro de sus componentes distintivos. Como es fácil de adivinar, su función guarda la energía eléctrica que va alimentando el motor. Además, dispone de un sistema de control que puede adoptar la forma de un display en el manillar, desde el que se pueden manejar variables, como la potencia del motor.

¿Pero, entonces qué diferencia hay entre un ciclomotor y una bici eléctrica? A diferencia de aquel, la bici eléctrica debe cumplir una normativa de homologación que no le permite superar una potencia mayor de los 250 W ni una velocidad mayor de los 25 km/h y también exige la existencia de pedales, pues en caso contrario se podría considerar una moto.

Manillar bici electrica
Por lo general, las bicis se recarga mediante un enchufe, del mismo modo que lo hacen los coches eléctricos. Cargamos la batería y ésta luego va alimentando al motor, si bien es posible encontrar en el mercado bicis híbridas eléctricas, que toman su energía de su mismo movimiento, especialmente del frenado.

Otros modelos más innovadores, algunos ya comercializándose, se recargan a través de energías renovables, fundamentalmente la solar. Sus placas fotovoltaicas pueden utilizarse cuando la bici está aparcada, con lo que no dejan de ser un accesorio de quita y pon, o hacerlo en ruta. En este caso, los paneles forman parte de la estructura o diseño mismos de la bicicleta. Y, cómo no, las bicis eléctricas también se diferencian por el diseño y usuario al que se dirige, ya sea urbanita, ciclista de paseo, de montaña o de carretera, pongamos por caso.

Utilidad de la bici eléctrica

En efecto, la bici eléctrica es sinónimo de movilidad sostenible, con una dosis mayor de lo primero (movilidad) y otra menor de lo segundo (sostenibilidad). Por un lado, podemos movernos más fácilmente, con un esfuerzo mínimo y, por lo tanto, también recorrer distancias más largas, lo que se traduce en una mayor movilidad, si bien frente a la bicicleta de siempre representa una menor sostenibilidad. Al margen, eso sí, de que como alternativa al coche su huella de carbono sea mucho más ligera. Todo es relativo.

Su principal utilidad, así las cosas, no es otra que brindarnos la posibilidad de circular felices de la vida, dejando que el motor haga su trabajo. Apenas hay que pedalear y se llega al destino sin sudar y fresco, lo que suponer una gran ventaja a la hora de ir al trabajo, pongamos por caso. Y es que, en realidad, el motor no mueve la bici como si fuera una moto o un coche, sino para asistir el pedaleo, haciéndolo más llevadero. De ahí su gran utilidad cuando queremos hacer un recorrido especialmente costoso, que no apetece hacer con la bici normal o que, directamente, supone un esfuerzo excesivo. En estos y en otros casos, las bicis eléctricas son una gran solución para subirnos a la bici sin agotarnos.

El uso de la bici eléctrica como medio de transporte verde es una excelente alternativa a los transportes públicos, a la moto y, por descontado, al coche. Allí donde la bici normal no se contempla como posibilidad por el exceso de distancia o porque el clima es caluroso y húmedo, la bici eléctrica se revela como una solución redonda. Eso sí, unos precios más asequibles serían un buen impulso para su popularización.

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