Un animal no es un juguete


Diversas organizaciones defensoras de los animales han lanzado una campaña para esta Navidad en la que recomiendan no caer en el consumismo absurdo (¿hay otro tipo de consumismo?) y abstenerse de regalar una mascota o animal exótico. No sólo no se puede estar cien por cien seguro de que el animal vaya a estar bien cuidado el resto de su vida, sino que, en muchos casos, pueden ocasionarse graves problemas ecológicos si un animal queda suelto en un hábitat que no es el suyo.

En último caso, si se está totalmente decidido a regalar o a pedir a los Reyes Magos un animal, es preferible adoptar alguno de los 150.000 gatos o perros que han sido abandonados durante los últimos meses.

Esta campaña «Un animal no es un juguete» quiere recordar a las personas que estén pensando adquirir un animal que su cuidado se prolongará los próximos diez o quince años, que necesitará cuidados, comida, que probablemente enferme alguna vez y, en definitiva, que será una responsabilidad que no puede ser asumida por todas las personas.

Las mascotas compradas en Navidad son, en la mayoría de las ocasiones, los animales que se abandonan en verano. Hay que recordar las tres principales causas de abandono: las camadas no deseadas, los perros que se utilizan para cazar y que, en ocasiones, son abandonados los dueños al acabar la temporada de caza, y la adquisición de animales sin pensar en todas las consecuencias.

En todo caso, si se está tan definitivamente convencido de querer regalar un animal, hay que optar por la adopción antes que por la compra. Hay organizaciones que entregan perros y gatos vacunados, en buenas condiciones físicas y psíquicas y que asesoran al futuro amo sobre el tipo de animal que más le puede convenir en cualquier ciudad. Antes de comprar, busca en tu ciudad una de estas organizaciones.

Además, para los que viajan en Navidad, se aconseja llevar la mascota con uno mismo. Si no es posible, es preferible dejársela a alguien muy cercano o, como última opción, dejarla en una residencia u hotel de animales.

Por último, hay que recordar que la mayor parte de los animales exóticos no suelen contar con certificados y proceden del comercio ilegal de especies. Así pues, no se deben regalar mascotas exóticas. Hacerlo es contribuir a la extinción de algunas especies, sobre todo, de aves como los loros. Algunas de estas especies, como las cotorras o las tortugas galápago de Florida, han sido liberadas y ahora invaden los parques, desplazando a las especies nativas.

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