Grupo de reciclaje en la Universidad de Buenos Aires


Se puede ayudar al medio ambiente colaborando con las grandes organizaciones ecologistas como WWF, Greenpeace o Amigos de la Tierra, bien haciéndose socio o como voluntario. O se puede optar por organizaciones más locales, en las que se lucha por problemas más cercanos y, quizá, se tenga la satisfacción de conseguir los resultados en el corto plazo. Se puede defender el planeta, en fin, con una actitud personal, con los pequeños gestos de cada día. Pero también se puede alentar a gente de alrededor, personas cercanas, familiares, amigos o compañeros de clase o de trabajo para realizar un trabajo en común. No hace falta pertenecer a ninguna asociación para luchar por la conservación del medio ambiente.

Esto es lo que han pensado un grupo de alumnos de la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Están preocupados por la gestión de los residuos en las ciudades y han pensado que hay que poner manos a la obra y actuar, concienciarse a sí mismos y al resto de la gente para lograr una conducta más responsable sobre este asunto. ¿Por dónde empezar? Siempre por lo más cercano: su propia facultad, el pabellon 3 de Ciudad Universitaria. Ésa es la actitud. Está bien intentar salvar a las ballenas, pero seguro que encuentras algo más cercano en lo que puedas ayudar.

Así se ha formado Fadu Recicla, un grupo de jóvenes estudiantes que quieren limpiar de desechos su entorno más cercano. De esta manera, mediante jornadas de limpieza, la participación en redes sociales y la permanente investigación, pusieron en marcha la iniciativa que abarca desde la limpieza hasta la generación de conciencia dentro del ámbito universitario. Y más allá de éste.

Para Dafna Nudelman, una de las promotoras del proyecto, está claro que las personas que han pasado por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA reconocen que es una de las facultades que más residuos produce. Y, también, una de las más sucias. La chispa de la idea quizá se encendió cuando vieron en una foto de Facebook cómo separaban los residuos en la Universidad de Cuenca, España. Entonces decidieron hacer algo similar en su propia universidad.

Participan en el proyecto, no sólo estudiantes y antiguos alumnos, sino también personal docente y administrativo. Además ya se han unido otras universidades, como la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas. Realizan jornadas de limpieza que pronto sobrepasarán el límite de la facultad. Pero además, intentan aprender y enseñar cómo funciona la gestión de residuos para ser más eficientes en su cometido. Me parece que los responsables políticos sí que deberían aprender de estos chicos.

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