
Es un hito para la tecnología veterinaria y una historia enternecedora. Es Nakio, un perro de raza golden retriever cruzado al que han implantado cuatro patas ortopédicas para que pueda tener una vida normal y correr como el resto de sus congéneres. La empresa responsable de la buena obra ha sido Orthopets, con sede en Estados Unidos, especializada en extremidades artificiales para mascotas.
Nakio perdió las cuatro extremidades (y, además, parte de la cola) por congelación cuando era un cachorro: fue abandonado en un sótano. Pero, afortunadamente, y gracias al éxito en la operación, en la actualidad puede correr y jugar como cualquier otro perro.















