Dispositivos curiosos para recargar el smartphone

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Cinturon cargador dispositivos
Los dispositivos móviles suelen dar quebraderos de cabeza cada vez que necesitamos recargarlos fuera de casa o de la oficina y no llevamos encima el cargador. El problema llega a ser acuciante en el caso de los smartphones, siempre hambrientos de energía para alimentar a sus voraces baterías.

Por mucho que avance la tecnología, lo cierto es que su recarga casi constante supone un problema de difícil solución que intenta paliarse con los denominados puntos de recarga, todavía algo insólito, pero que ya forman parte del mobiliario urbano en alguna que otra ciudad. Pero, además, la necesidad ha ha generado un sinfín de pequeños inventos para recargarlos de forma fácil y cómoda en cualquier parte.

Mantener el dispositivo en marcha exige o una batería externa o, lógicamente, un cargador portátil. Sin embargo, ninguna de las dos opciones resulta práctica, dando paso a gadgets de lo más ingeniosos que no necesitan enchufarse porque obtienen su energía de forma limpia.

Un cinturón con batería incorporada

Nifty ha creado XOO, un cinturón de cuero con hebilla de zinc que incorpora una batería de 2.100 mAh, suficiente para cargar el móvi. Se trata de una batería por capas compuestas por un electrolito de polímero de litio de cerámica sólida, lo que significa que no puede derramarse ni es inflamable, explican desde su página en Indiegogo.

Su punto fuerte es la comodidad de poder cargar el móvil mientras se lleva en el bolsillo del pantalón, utilizando un cable microUSB que sale desde la hebilla. Además, unas luces LED indican el nivel de carga que resta en el cinturón. El proyecto busca financiación mediante crowdsourcing.

Versatilidad fotovoltaica

Las células fotovoltaicas flexibles son idóneas para crear cargadores solares capaces de alimentar dispositivos de pequeño tamaño. Sus diseños son ingeniosos e incluso decorativos, con un toque futurista que hace de ellos proyectos virales: un buen ejemplo son los árboles de escritorio que contienen células solares conocidas como nanoflores.

Cargadores de dispositivos
Su combinación estética, -recrea la forma de un bonsai-, se basa en las secuencia de Fibonacci como fórmula para mejorar el rendimiento de los paneles solares, básicamente imitando la forma en la que crecen las ramas en un árbol. Uno de ellos ha sido bautizado como Electree + y el padre de la criatura es Vivien Muller, si bien hay otros similares. Se precisan sólo 4 horas para hacer la carga de un móvil aunque también dispone de batería interna y, en general, los precios son prohibitivos, de alrededor de 200 dólares.

Si de curiosidades hablamos, el snowboard solar no podía faltar. Como es fácil adivinar, se trata de una tabla capaz de captar la energía solar durante su uso para luego permitir la recarga vía USB dispositivos móviles. Su invención tiene un enorme potencial, pero todavía está en fase experimental.

Mucho más convencional, pero no por ello menos original es la incorporación de paneles solares en bolsos y mochilas. Los modelos son deportivos, informales o casi de alta costura, pero en todos los casos el principio de funcionamiento es el mismo: permiten hacer cargas durante la exposición solar y también luego gracias una batería interna. O, por ejemplo, también existen cargadores que parecen estuches, fáciles de guardar en la mochila, que abriremos cuando deseemos utilizarlos, exponiéndolos directamente al sol.

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Los cargadores solares de ventana son ideales para aprovechar la luz del astro rey desde espacios interiores. Basta con adherir el gadget al cristal con la ventosa que incluyen y sacaremos partido a los rayos del sol desde dentro de casa, un avión o un autobús, pongamos por caso. Al cabo de varias horas de exposición, las baterías de litio estarán cargadas, listas para ofrecernos una recarga.

Ropa inteligente y calzado

La ropa es otro elemento en el punto de mira de las nuevas tecnologías orientadas a solventar el problema de las recargas. Son numerosas las investigaciones que estudian el modo de convertir los tejidos en material inteligente capaz de convertirse en generadores de energía sin perder la flexibilidad que se le pide a una prenda para resultar agradable al tacto.

La Universidad de Carolina del Sur ha llevado a cabo un prometedor experimento que ha conseguido convertir prendas en dispositivos que almacenan energía eléctrica. Según publicaron en la revista Advanced Material Journal, empaparon una camiseta con una solución de fluoruro, la secaron y la sometieron a altas temperaturas con el fin de obtener tejido en carbono a partir de la celulosa. Posteriormente, utilizaron parte de la tela como electrodos con el fin de transformarla en una batería eléctrica de gran durabilidad. Su objetivo, ahora, es mejorar el rendimiento.

Por último, generar energía paso a paso es otra interesante posibilidad que podría acabar comercializándose. Se llama SolePower, y es una plantilla que genera energía al caminar. En este caso, se necesita caminar la friolera de 4 km para cargar un iPhone, por lo que también en este caso queda un largo camino para alcanzar un mínimo de eficiencia.

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