No tirar comida a la basura ayuda a conservar el medioambiente

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Últimamente se viene hablando mucho de la importancia de la alimentación por su impacto con el medioambiente, apareciendo diferentes dietas que se anuncian como más respetuosas con el medio natural. Sin embargo, con independencia de las pautas alimenticias que se sigan, hay hábitos y gestos que están al alcance de todas las personas y que son muy beneficiosos para el medioambiente: no tirar comida a la basura.

El impacto

La relación entre impacto ambiental y la comida que acaba en la basura es directa. De hecho, hay un importante vínculo con las emisiones de carbono y el mejor uso de los recursos naturales.

Y es que una disminución del desperdicio de la comida, contribuye a una mayor sostenibilidad y también ahonda en una mayor seguridad alimentaria. Es una relación que es especialmente importante tener en cuenta porque, en la actualidad, se calcula que las pérdidas de alimentos se sitúan en torno al 13,8% a nivel mundial. Una cifra que supone unos 400 millones de dólares.

Abordar el problema

Es una situación ante la que hay que tomar medidas. Según un estudio de la FAO, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) contemplan que para el año 2030 habrá una disminución del desperdicio alimentario a la mitad.

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Pero, aún con todo, es un problema que conviene solucionar y abordar desde tres puntos de vista principalmente, de acuerdo con la FAO. El primero de estos ejes consiste en conocer con exactitud la cantidad de alimentos que se pierden y desperdician, así como saber dónde y por qué.

De esta manera, es necesario hacer este análisis de pérdidas a lo largo de toda la cadena, comprendiendo desde la cosecha al sacrificio o la captura, venta minorista, venta al por menor y en el consumo.

El segundo pilar es la fijación de objetivos que respondan a la realidad de cada comunidad y país mientras que, el tercero, pasa por identificar dónde se genera el problema para articular las políticas que sean necesarias para acabar con el problema.

Son tres ejes a abordar porque, hoy en día, hay recursos para alimentar a la población, pero el número de personas va a seguir creciendo y, si no se soluciona, aumentarán los desperdicios y se incrementarán los problemas medioambientales.

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