¿Se pueden echar las malas hierbas en el compost?

Malas hierbas compost
Convertir los desechos orgánicos en abono bio es la gran ventaja que nos ofrece el compostaje. Se trata de una técnica de degradación natural de elementos de desecho aptos para tal uso.

Entre otros, materia orgánica (posos de café, restos de frutas y verduras, pan y un largo etcétera de desechos) procedente de la basura doméstica. O, mejor dicho, todos esos desechos que queremos evitar que acaben en ella.

Si no estamos muy familiarizados con la lista de productos que pueden compostarse es fácil que nos preguntemos si en ella se incluye la maleza o plantas que crecen de forma indeseada.

Razones que lo desaconsejan

Por un lado, como ocurre con cualquier otro tipo de hierbas, también la maleza es u na buena materia prima para compostar. Sin embargo, existe un pequeño-gran inconveniente que hay que tener en cuenta.

Tengamos presente que las malas hierbas son invasoras, y como tales se caracterizan por una gran fortaleza y capacidad para multiplicarse. Es lo que ocurre con el diente de león, el trébol, o la hiedra.

Por lo tanto, si bien van a descomponerse, no lo harán por completo. Salvo que en el compostaje superemos una temperatura de 60 grados centígrados, las semillas quedarán intactas y abonar será sinónimo de sembrarlas.

Es decir, las plantas que añadimos al compostador se descomponen, pero no por completo y en lo que respecta a las malas hierbas corremos el riesgo de diseminarlas. Por este motivo es más aconsejable incluir restos de césped cortado u hojas secas, pongamos por caso, que plantas silvestres.

Razones a favor

Aún siendo cierto que las semillas perduran tras el proceso del compostaje y acabar germinando, en la práctica puede aconsejarse su uso. ¿Pero, en qué casos y circunstancias? La respuesta depende de distintos factores.

Por ejemplo, si tenemos un huerto bio y queremos atraer biodiversidad, será interesante un compost que además nos ayude a hacer crecer hierbas silvestres. Eso sí, es importante controlar qué especies son y no incluir demasiada proporción en la compostadora.

Cubo malas hierbas
En efecto, las malas hierbas son en realidad hierbas silvestres que crecen de forma natural en el jardín. Por lo tanto, el concepto de malas hierbas es simplemente eso, una idea que puede compartirse o todo lo contrario.

Lo que no puede negarse es que tienen su utilidad, pues promueven la biodiversidad. Es decir, sirven de comida y refugio a muchos animalitos y, por otra parte, son bio-indicadores del estado y el tipo de suelo en su jardín.

Si compiten con plantas ornamentales o molestan en huertos convencionales, suelen utilizarse herbicidas, lo que supone un golpe para el equilibrio del jardín y la fauna del suelo.

Por lo tanto, si queremos usarlas sabiendo que abonar con compost que las contenga es reforzarlas, hemos de tomar una serie de precauciones. Evitar sobrecargar la compostadora es la regla de oro para evitar problemas.

No añadir una capa mayor de 10 centímetros también puede servir como pauta. Y, en todo caso, escojamos las plantas que todavía no contengan las semillas. En este punto, si las plantas contienen semillas pero igualmente queremos introducirlas, un truco eficaz consiste en introducir las plantas en agua muy caliente.

Ponerlas a remojo a 50 grados centígrados debería bastar para evitar que la semilla germine. El calor hace que la misma pierda su capacidad de germinación, con lo que habríamos resuelto el problema. Aunque el proceso sea un tanto engorroso, quizá lo suficiente como para no resultar práctico.

O hacer justo al contrario. En el caso de que nuestra intención sea aprovechar las semillas para crear biodiversidad, introduzcámosla en la pila de compost, como haríamos normalmente, cuidando que la temperatura no sea excesiva.

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