Zapatillas de adidas hechas con basura oceánica

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Entre las clásicas adidas vintage y los modelos más vanguardistas de la marca media un abismo. Ahora el catálogo es casi infinito, de aire futurista, aunque siguen haciéndose modelos retro que son un eco de aquellas primeras zapatillas de los años 20 y, sobre todo, de los modelos posteriores, con su inconfundible sello de las tres bandas.

Los nuevos diseños integran tecnologías innovadoras que prometen ser revolucionarias y que, como es normal, luego se quedan en mucho, en poco o en nada. Algunos modelos pueden hacer cosas tan increíbles como, por ejemplo, guardar la energía de cada zancada para liberarla al instante, consiguiendo un retorno que reduce esfuerzo y ayuda a mejorar tu marca deportiva y, en general, las adidas de ahora buscan la eficacia, el confort y la amortiguación.

Deportivas creadas con basura oceánica

¿Pero, y qué hay de los modelos centrados en la sostenibilidad? Dentro de la misma política de ofrecer zapatillas casi casi personalizadas, que respondan a todas las necesidades y conecten con todas las sensibilidades, la marca tiene su línea eco, incluyendo calzado y ropa.

La última novedad eco, todavía en fase de prototipo (probablemente ad aeternum), son unas zapatillas creadas con basura oceánica y redes de pesca ilegales, que no están pensadas para deportistas ni para aficionados al deporte y tampoco para personas que buscan un look casual. Aquí el objetivo es muy distinto.

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En este caso, la iniciativa recuerda a la de Chris Anderson, un artista británico que creó hace un par de años una curiosa colección realizada a escala y con carton reciclado, bautizada como adidas Originals, inspirada en adidas de antaño, convirtiendo modelos legendarios en una pequeña gran obra de arte.

Si Anderson sudó lo suyo, en este caso el esfuerzo no ha sido menor. Para llevar a cabo su objetivo, hacer las primeras zapatillas fabricadas con desechos oceánicos, adidas ha contado con la colaboración de las organizaciones ambientales Parley for the Oceans y Sea Shepherd.

Gracias a su colaboración pudieron utilizar material genuino, con historia detrás. Por ejemplo, Sea Shepherd llevó a cabo una expedición que duró 110 días siguiendo a barcos de pesca ilegal en las aguas de África occidental, a los que incautaron 72 kilos de mallas de pesca, con las que luego tejieron la parte exterior de la zapatilla.

El resto de la zapatilla se ha realizado prácticamente en su totalidad con basura oceánica, excepto la base,fabricada con materiales sostenibles. Además, el color turquesa de la zapatilla y las ondas que recrean los hilos de la red recuerdan un mar cristalino y lleno de vida…

¿Otro ejemplo de greenwashing?

Según adidas, con esta iniciativa se pretende concienciar sobre uno de los grandes problemas ambientales actuales: la basura que contamina los océanos, cuyas dimensiones son tan brutales que ya alcanzan todos los rincones, desde las playas hasta los fondos marinos.

Adidas basura oceanica
¿Pero, acaso la marca está moralmente legitimada a dar aldabonazos a la conciencia social? ¿No estamos, quizá, hablando de una descarada política de greenwashing? Como en todo, habrá opiniones a favor y en contra, pero mucho me temo que los argumentos de peso estarán del lado de las segundas.

O quizá no. Dejemos apuntadas algunas razones para el debate. Por un lado, las zapatillas son un objeto de consumo que contamina lo suyo, y lo mismo ocurre con su línea de ropa deportiva, y sus prácticas de producción no resisten los exámenes de Greenpeace, precisamente, ni mucho menos son un ejemplo de Comercio Justo.

En la otra cara de la moneda, tengamos en cuenta también que adidas logró entrar por primera vez en el top ten de las empresas más verdes del mundo, dentro del estudio Best Global Brands 2014. Sin embargo, este ranking se elabora a partir de la percepción de los consumidores sobre la sostenibilidad de la marca, lo que podría demostrar la importancia que tiene para adidas tener una imagen verde. ¿De nuevo volvemos al greenwahsing?

¿Acaso sus zapatillas no son en realidad un símbolo del ecowhasing que ellos practican, un ejemplo de hasta qué punto se pude convertir la basura en un producto de consumo, en este caso mediático? ¿Qué es lo que quieren limpiar, el océano, o quizá su propia imagen? El refranero español dice aquello de dime de qué predicas…

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