Coche que funciona con anillas de lata


De momento es sólo un coche teledirigido a pequeña escala, de juguete, casi podríamos decir. Pero lo importante es que demuestra que se puede propulsar con desechos, con un material que, de otro modo, iría a parar a la basura: anillas de las latas de bebidas.

El pequeño coche dirigido por control remoto ha sido creado por Aleix Llovet, un alumno de la Universidad Politécnica de Cataluña, con la ayuda de un profesor, Xavier Salueña, y ha supuesto su proyecto de final de carrera. El coche usa como combustible unas cuantas anillas de aluminio procedentes de latas de refresco o cerveza que, al reaccionar con sosa cáustica, producen la energía suficiente para dotar de movimiento al vehículo.

El dAlH2Orean, extraño nombre que hace honor al mítico DeLorean que aparecía en la película Regreso al futuro, se mueve por el hidrógeno producido por la combinación de residuos de aluminio y sosa cáustica. Después de producir el hidrógeno se limpia, eliminando toda impureza con ayuda de vinagre y agua y, posteriormente, se filtra por un contenedor que contiene hielo seco. Así, se reduce la humedad y aumenta el rendimiento. En el último paso, el hidrógeno llega a la batería, donde se genera la energía para el funcionamiento del diminuto automóvil.

El sistema de propulsión es, por tanto, completamente limpio, cierra completamente el ciclo de vida del aluminio y no genera dióxido de carbono. El coche es capaz de alcanzar una velocidad de 30 km/h y la idea ya se ha patentado, por lo que quién sabe si, dentro de unos años, se fabricará a escala normal y lo veamos por nuestras ciudades.

De momento, los inventores aplicarán este sistema ecológico de propulsión a coches de radio control, lo que abaratará enormemente los precios de dichos vehículos. Actualmente, un pack de combustión para coches de radio control consta de una pila de combustible con cartuchos, que cuesta 2.400 euros, y requiere un electrolizador, que cuesta unos 1.500 euros. Con el sistema inventado por Llovet y Salueña, el pack necesario tendría un coste aproximado de unos 600 euros y, además, no precisa de electrolizador. Sólo precisa muchas anillas de latas. Espero que a nadie se le ocurra hacer lo que hacía Homer Simpson en aquel episodio en el que su hija Lisa quería reciclar muchas latas de cerveza: beber hasta caer inconsciente.

2 comentarios

  1. Ojala los monopolios del petroleo dejaran producir este y tantos mas proyectos, como los coches impulsados a alcohol. Pero se les cae el negocio, y las masas son bobas y van a seguir comprando mas y mas coches a combustion

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