
Comer carne es poco eco amigable, sobre todo cuando se exceden las cantidades recomendadas. Curiosamente, a nivel de salud ocurre algo parecido: los excesos son contraproducentes, en especial cuando se trata de carnes rojas o procesadas,
Del mismo modo que el consumo de carne calienta el planeta y hace peligrar la seguridad alimentaria, consumir más calorías de las necesarias se traduce en un impacto ambiental extra que, por otra parte, también afecta a nuestra salud.
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