Hacer compost fácilmente (principiantes)

Compostaje 2
Hacer el compost en casa en un eco gesto que ayuda a proteger el planeta. No solo gracias al reciclaje de desechos orgánicos que supone, sino también por su contribución a la jardinería ecológica.

Tanto si llevamos a cabo un compost para el jardín o planas de interior como si lo hacemos para un mini huerto, el compost es una excelente manera de fabricar abono indispensable para el buen desarrollo de las plantas, árboles y arbustos.

Cuándo y cómo hacerlo

¿Pero, cómo hacerlo? En este post vamos a dar unas pautas generales que te permitirán hacer un compost con el que fertilizar todas tus plantas de forma gratuita. Su composición permite mejorar la calidad de la tierra, gracias a la aportación de elementos nutritivos.

Por lo general, el compost se utiliza preferentemente para ayudar a las plantas a crecer, con lo que suele utilizarse durante el periodo de crecimiento. Es decir, es interesante tenerlo preparado a finales del invierno, de cara a la primavera, la estación en la quemás se planta.

El primer paso para hacer nuestro propio compost no es otro que fabricar o adquirir una compostadora. En el mercado encontraremos muy distintos tipos de compostadoras y diferentes tamaños: de plástico o madera (siempre con su respectivo sello de sostenibilidad).

Si lo preferimos podemos hacerlas nosotros o hacer compost en el jardín, compostando directamente sobre el suelo (mejor un lugar no demasiado ventoso ni soleado, sobre un colchón de paja), haciendo un montón sobre el que iremos añadiendo capas. Y también encontraremos en la red un sinfín de tutoriales paso a paso y, sea como fuere, en cuanto tengamos nuestra compostadora o lugar para compostar, el siguiente paso será empezar a acumular desechos vegetales.

En realidad son muchos más los materiales que pueden añadirse al compost, pero para iniciarnos podemos limitarnos a ellos y algunos otros, como la cáscara de huevo (acelera la descomposición), restos de infusiones, -sin incluir el saquito-, pan, los posos del café…

Posteriormente, cuando adquiramos más experiencia, podemos ir añadiendo muchos otros, básicamente todo aquello que sea biodegradable a corto o medio plazo y esté libre de restos químicos.

Si bien las pieles de las frutas y verduras u otros desechos de éstas o los restos de la poda son una excelente opción, evitemos utilizar restos de plantas enfermas, excrementos de mascotas, carne, pescado, productos lácteos, así como pieles de cítricos. Tampoco sus restos, pues alteran la acidez del suelo.

La fermentación requiere ventilación, agua y alimento. Lo primero se consigue mediante un adecuado diseño de la compostadora y haciendo el montón de forma adecuada. Si el montón está bien hecho, solo deberemos removerlo una vez cada dos o tres meses, si bien hacerlo nos ayudará a acelerar el proceso. Aún así, no conviene excederse en este sentido.

Si hay malos olores puede deberse a una mala ventilación, que podemos remediar removiéndolo o haciendo agujeros con una escoba para oxigenarlo. Igualmente, hemos de controlar la humedad. Preocupémonos si al tomar un poco de compost en la mano nos la mancha. Idealmente, debe humedecerla, y en función del resultado habremos de hacer las necesarias correciones y siempre protegerlo de la lluvia.

Compostaje
Por último, la temperatura es un factor clave para su transformación. La fermentación, en concreto, se inicia con la actuación de las bacterias, a su vez responsables de que aumente la temperatura. Al cabo de un par de días, el montón debe calentarse hasta alcanzar de 50 a 60 grados centígrados, salvo en la primera capa, que permanecerá más fría.

Teniendo en cuenta estas nociones básicas, iniciemos el compostaje alternando capas de diferentes tipos de desechos y pulverizando agua, por ejemplo, una capa de hojas secas y otra de desechos de frutas y verduras, posos de café, cáscaras de huevos…

Sabremos que un compost está listo cuando adquiera un aspecto homogéneo, un color oscuro y un olor similar al de a turba o simplemente a tierra. Es decir, tras finalizar el proceso de la descomposición la materia se biodegrada para formar parte de ese compostaje con el que podremos abonar nuestras plantas.

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