Cómo reciclar coches y motos


Los coches y las motocicletas tienen muchos componentes y no todos tienen el mismo proceso de reciclaje. Algunos de los materiales (como las baterías) son especialmente contaminantes y es prioritario que se realice un correcto proceso de reciclado y recuperación. Otros, como los asientos, pueden ser reutilizados para fabricar nuevos objetos.

En un país como España se están retirando de la circulación los vehículos más antiguos. Para ello, se puso en marcha el Plan 2000E y se han retirado de calles y carreteras unos 300.000 coches con más de 10 años de antigüedad. Se puede recuperar hasta el 87% del vehículo. Pero, ¿cómo es el proceso?

En el proceso de reciclaje de un coche se pueden recuperar la chapa, aceros y metales como el cobre, el zinc y el aluminio; los líquidos de frenos, el aceite y el anticongelante, los cauchos, plásticos y neumáticos; el vidrio de la ventanillas y de los faros, los tejidos, la tapicería, el cartón y el papel; y las zapatas de los frenos y los filtros de aceite.

El proceso se lleva a cabo en los desguaces o en plantas especializadas de reciclaje de coches. Allí se retiran todas las partes que se puedan reutilizar o reciclar. Cuando ya casi sólo quedan los metales, se prensan para que ocupen menos espacio y se almacenan.

Separación de componentes

De un vehículo desechado, entre un 10 y un 12% del total se usa para producir energía, mientras que entre un 88 y un 90% se recicla en otros materiales. Todo depende de cada modelo y de los materiales que contenga el coche.


De cada componente, se puede recuperar y reutilizar una parte, como se muestra en la siguiente lista:

  • Airbags: se reutiliza el neopreno.
  • Baterías: el plomo se puede usar en la industria metalúrgica; el plástico, para nuevas baterías.
  • Cinturones de seguridad: fibras en materiales de aislamiento, bases de alfombras.
  • Cristales, parabrisas, faros: se utilizan para fabricar botellas y fibras.
  • Intermitentes y luces traseras: hay que separar los plásticos de los pegamentos.
  • Líquidos: una vez regenerados, pueden volver a usarse como lubricantes o como combustible.
  • Neumáticos: se pueden recauchutar; también se pueden utilizar para cubrir suelos de instalaciones deportivas o de parques infantiles; se puede producir energía. Inlcuso se pueden usar para hacer tejados.
  • Plástico de grandes piezas: se reutiliza.
  • Plástico flexible: se genera energía en incineradoras o cementeras; una parte se usa como material de drenaje.

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