Consejos para practicar un buceo eco-amigable


Sea del tipo que sea, el buceo recreativo respetuoso con el medio ambiente forma parte de las buenas prácticas incluidas dentro de un turismo responsable. Como cualquier actividad que se realiza en un entorno natural, el buceo requiere de un especial cuidado para afectar lo mínimo el ecosistema marino.

Es cierto, en principio el buceo no constituye una actividad agresiva, si bien es necesario conocer una serie de normas básicas para preservar esa valiosa riqueza natural que, por otra parte, tanto nos hace disfrutar. De este modo, se hace necesario respetarla cultivando una mínima conciencia ecológica para hacer compatible nuestra afición con el respeto ambiental.

Un universo vulnerable

La fascinante belleza del fondo marino, las emociones que éste despierta en nosotros cuando nos sumergimos, cuando paseamos rodeados por peces, tortugas y corales es posible gracias a una preservación del ecosistema. Sin embargo, como bien saben los amantes del buceo, la flora y fauna marina son seres tremendamente delicados que hay que cuidar.

Como primera medida, iniciarse en el buceo deberían hacer unas primeras inmersiones en piscinas a poca profundidad para mejorar su destreza y poder defenderse ante cualquier imprevisto. Es fundamental controlar la flotabilidad para no acabar estropeando el fondo con las aletas. Entre otras circunstancias, pueden confundir rocas o piedras con organismos frágiles que podrían resultar dañados al golpearlos o simplemente al apoyarnos o caminar sobre ellos.

Consejos prácticos

Como norma general, mejora no tocar corales, algas, crustáceos ni peces de ningún tipo. Cumplir esta norma a rajatabla alejará peligros tanto para el medio ambiente como para el mismo buceador, que podría resultar herido o sufrir alergias e irritaciones.

Los movimientos suaves y lentos nos permitirán ahorrar aire, al tiempo que molestaremos menos a los animales. Al llegar casi de puntillas conseguiremos también que se nos acerquen más, por lo que nuestra inmersión será más emocionante.

Y, por descontado, nada de contaminar el agua con basuras ni de comernos algas y peces, y no sólo por posibles intoxicaciones. La caza submarina es una práctica peligrosa que además puede suponer un grave atentado contra poblaciones protegidas. Igualmente, por la misma razón se desaconseja cazar para llevarnos de souvernirs las conchas o trozos de coral.


Tampoco hemos de caer en la tentación de alimentar a los animales. Aunque en ocasiones se utiliza para atraer a los animales y hacerles fotografías o simplemente verlos más de cerca o tocarlos, lo mejor es no interferir en el medio o hacerlo lo mínimo posible. Aprendamos a observar desde una cierta distancia, a disfrutar sin provocar situaciones de forma artificial, será fantástica la sensación de ser testigos de ese mundo único, libre de interferencias extrañas. Pura magia.

La importancia de respetar

Si tenemos la tentación de llevarnos a casa trozos de coral, conchas marinas, caparazones de tortuga, bonitas rocas u otros objetos, salvo excepciones mejor abandonar la idea para no esquilmar el fondo marino. Lo mismo puede decirse de artículos similares que se venden en las tiendas de souvenirs.

En muchas ocasiones, estos comercios fomentan una pesca submarina ilegal. Ponen a la venta productos que tienen un gran éxito pero que no dejan de ser un constante ataque a la biodiversidad, ofreciendo desde conchas de especies que están en extinción hasta dientes de tiburón o corales. No caigamos en la trampa, respetemos el ecosistema marino también fuera del agua.

¿Qué podemos llevarnos del recuerdo, entonces? La experiencia misma es el mejor souvenir que pueda haber, sobre todo si se ha disfrutado de un modo respetuoso con el medio ambiente. ¿Y, qué tal si hacemos fotografías para transformar los clicks en preciosos recuerdos?

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