El primer coche solar del mundo empieza a rodar

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El diseño y fabricación de vehículos que ayuden a una movilidad sostenible es siempre una excelente manera de cuidar el medio ambiente, sin olvidar la gran contribución que se hace en favor de la salud pública. En esta ocasión, ha sido noticia la empresa española Evovelo, cuya primera apuesta, el coche solar bautizado con el nombre de , saldrán al mercado en apenas un par de meses.

Será todavía un modelo de pruebas, vendido en torno a los 3.500 euros, un precio más reducido que el que será definitivo, de alrededor de 4.500 euros (sin impuestos). Su lanzamiento a partir del próximo mes de marzo se inaugurará, precisamente, con la venta de los 100 primeros coches en versión beta.

Los cien primeros saldrán en marzo

Del medio millar de solicitudes recibidas de distintas partes del mundo para poder adquirir un primer modelo de pruebas, seleccionaron un centenar, explica Gonzalo Chomón, uno de los fundadores y director de I+D de la cooperativa malagueña Evovelo.

Entre otros países, esos primeros cien coches solares experimentales podrán verse por las calles de España, Francia, Italia, Reino Unido o Estados Unidos con el fin de sacar conclusiones que ayuden a fabricar el modelo definitivo, que se fabricará en Cataluña.

¿Cómo es Mö?

El Mö puede definirse como una mezcla entre un coche mini y una bici. De un modo parecido la definen sus creadores cuando afirman que se caracteriza por tener «la comodidad del automóvil convencional con los beneficios de una bicicleta eléctrica».

Como puede verse en las imágenes, se trata de un vehículo cerrado con capacidad para dos personas y espacio para algo de equipaje. En relación a su parecido con la bici eléctrica, incluye la función de pedaleo asistido con el fin de ayudar a hacer ejercicio físico. Es decir, además de movilidad sostenible se busca que también sea saludable.

Creado con materiales sostenibles, busca la funcionalidad y el cuidado del medio ambiente. Una creación que pretende enamorar al urbanita concienciado con la importancia de cuidar el entorno y, por supuesto, necesitado de un vehículo más seguro que la bicicleta y menos contaminante que el coche para hacer pequeños desplazamientos.

En lugar de gasolina, funciona gracias a un motor eléctrico que alimenta una batería cargada, a su vez, por unas placas solares. En los días nublados no hay por qué quedarse en casa, puesto que la batería puede cargarse a través de la red eléctrica, ya sea directamente o extrayéndola.

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Su batería es relativamente ligera, lo suficiente como para cargar con ella (tiene un diseño portátil) y cargarla allí donde tengamos el enchufe, ya sea en casa o en el trabajo. Sin embargo, y eso es una opinión personal, parece muy endeble. Quizá debiera reforzar su solidez, más que nada por cuestiones de seguridad, sin que por ello deje de ser ligero, si ello fuese necesario.

Ello no significa que dude de que no sea seguro, es solo una primera impresión. Una sensación de vulnerabilidad a priori, que no tiene por qué corresponder con la realidad. Aunque teniendo en cuenta que se ha concebido como una alternativa a la bicicleta eléctrica, la percepción entonces cambia por completo.

Se trata de un vehículo muy peculiar. Tanto por su diseño como por las medidas. Tiene dos metros de largo y casi uno y medio de ancho por 1,30 centímetros de alto, pesa 85 kilos y su autonomía es de 50 kilómetros, ideal para moverse por la ciudad. Al estar certificado como bicicleta eléctrica, por otra parte, no precisa un permiso especial para su conducción, con lo que las apariencias engañan. De hecho, el concepto no es el de un automóvil.

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