Esculturas con puntas de lápices de colores


Son increíbles, directamente. Las esculturas y murales que crea Federico Uribe, un colombiano afincado en Miami, dejan boquiabierto, y lo mismo ocurre con todo su trabajo en general, capaz de convertir el reciclaje de objetos cotidianos en auténticas obras de arte.

Si en otra ocasiones ha utilizado simples cables eléctricos para hacer cuadros, o la misma paja para moldear eculturas de escándalo, ahora les toca el turno a miles de trozos de lápices de colores. Unidos con paciencia y mucho tino, se logran esculturas como las que pueden verse en las imágenes, así como muchas otras de alimentos, animales u objetos cotidianos.


Sus obras realizadas con esta técnica se reúnen bajo el título de Pencilism y fueron expuestas recientemente en la Feria de Nueva York Scope Arte, en una exposición que demostraba cómo los restos de las típicas pinturas para niños se convertían en materia prima en lugar de servir para dar color… o para llenar el cubo de la basura o quedar olvidados en el fondo de un cajón cuando crecemos.

Esculturas y murales

El autor se sirve en ocasiones de corbatas de plástico para sujetar los lápices, utilizando una técnica similar al bordado que combina los colores sobre un tapiz para conseguir murales impactantes. En sus esculturas, sin embargo, destaca el gran tamaño de las figuras, la originalidad y el importante detalle de los ojos, que logran transmitir una gran fuerza y profundidad con la mirada.


Sin duda, su obra es todo un ejemplo de lo que podemos hacer con objetos que aparentemente tienen poco o ningún uso ya. No sólamente pueden ser lápices, sino todo tipo de objetos de pequeño tamaño que debemos acumular y combinar con imaginación para que nuestros trabajos manuales y, por qué no, nuestras pequeñas obras de arte tengan brillo propio.

2 comentarios

  1. La idea es buena y se nota que tiene ingenio, (y tiempo) pero no son esculturas que muestren algo bello, lo que me produce al ver las imágenes es una falta de armonía, los muñecos se ven tristes, como atormentados. Juntar lapices para formar una imagen lo mismo da hacerlo con migas de pan. Pero el arte es otra cosa.

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