¿Las fases lunares pueden ayudar a la agricultura ecológica?

Luna
Las fases de la luna son un referente a la hora de realizar distintas actividades agrícolas que se remonta a la noche de los tiempos. Desde hace cientos, incluso miles de años, tener en cuenta las distintas fases lunares (luna nueva, cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante) ha sido una enseñanza que se ha transmitido de generación en generación.

Ahora, sin embargo, la agricultura intensiva hace poco caso de estos detalles. Incluso las considera supersticiones. Salvo excepciones, entre otras las vinculadas al sector vitícola, los calendarios de siembra y recogida obedecen a criterios relacionados con la comercialización y la climatología de las distintas zonas.

¿Qué son las fases lunares?

Las fases de la luna son los diversos aspectos que muestra nuestro satélite, iluminándose más o menos en función de los periodos de crecimiento del mismo. Su duración es de 28 días y van cambiando en función de su posición con respecto a nosotros y al astro rey.

Por lo tanto, cada fase lunar depende de la posición relativa del sol, de la Tierra y de la luna. Desde nuestro punto de vista, la luna llena se producirá cuando la cara de la luna está iluminada por el sol, y luna nueva cuando éste ilumine la parte oculta de la luna. Y, finalmente, los cuartos creciente y menguante, por su parte, son periodos de transición entre la luna nueva y llena.

¿Qué hacer, y cuándo?

Tener de referencia el calendario lunar puede ayudarnos a saber cuándo sembrar, injertar, trasplantar y cosechar, entre otros trabajos agrícolas. Básicamente, las actividades asociadas a luna creciente son la poda, recogida de verduras, frutas y hierbas curativas, así como la siembra de cereales, hortalizas y frutas.

En luna menguante se recogen verduras de bulbo, además de recomendarse la siembra y trasplante de vegetales de raíz. Igualmente, se aprovecha el flujo de la savia en periodo creciente, pues durante ese periodo asciende, haciendo propicio el cultivo o los injertos y contraindicando la poda y el abono.

Y a la inversa, el periodo de menguante será propicio para podar y fertilizar, pues la savia desciende. Lógicamente, se ha de tener en cuenta el periodo habitual de siembra, recogida, poda o del calendario que se siga para el abono.

Se trata, en suma, de aprovechar el movimiento de la planta en el interior de la planta. Es decir, plantaremos en luna llena o cuarto creciente para aprovechar el influjo de la luna, pues atrae más al agua y ésta subirá hacia las ramas y frutos. O, si queremos plantar tubérculos, hagámoslo en luna nueva o cuarto menguante para conseguir que el agua se concentre abajo.

¿Ciencia o pseudociencia?

¿Son leyendas populares o tienen respaldo científico? Su uso durante siglos por los agricultores de los cuatro rincones del planeta a estas teorías un importante peso, pero la ciencia todavía no ha logrado explicar de forma pormenorizada por que los ritmos lunares influyen en la agricultura.

Agricultura
Si bien existe una correlación entre las fases lunares y las mareas, demostrada científicamente, pero al mismo tiempo hay mareas altas y bajas a diario. No hemos de esperar a que sea luna llena. Además las mareas altas están en su punto álgido en luna llena y nueva, indistintamente.

Por lo tanto, si establecemos una comparación con el efecto gravitatorio en la savia no se pueden sacar conclusiones positivas. Quizá la explicación esté en otro lugar, simplemente.

Tener de referencia el calendario lunar no es muy científico, pero sí es cierto que los ingenieros agrónomos pueden aconsejarnos podar la vida en cuarto menguante, pongamos por caso o, por ejemplo, que la recogida de la uva por la noche es toda una institución.

De hecho, cada vez son más las bodegas que apuestan por la vendimia nocturna en cuarto menguante, del mismo modo que está de moda la recogida manual frente a la mecánica. O, por ejemplo, se cree que el mejor aceite lo dan las aceitunas recogidas en luna llena. Sea como fuere, si lo pruebas y te da buen resultado, sigue con ello…

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