Uso cosmético de las siliconas: ¿son nocivas?

Cabello bonito
Los cosméticos bio no incluyen las siliconas entre sus ingredientes, y precisamente por ello deberíamos preguntarnos qué son y cuál es su nivel de toxicidad, si es que lo tienen. Solo así podemos estar informados a la hora de actuar como consumidores eco-responsables con el medio ambiente y con nuestra salud.

En principio, todo hace indicar que las siliconas no son perjudiciales, pues en teoría se trata de un elemento inerte y, por lo tanto, neutro. ¿Entonces, por qué el rechazo? Simplemente, porque en realidad no lo son, y muchas de las siliconas usadas en cosméticos la UE las considera tóxicas , bioacumulativas y persistentes.

Son numerosos los estudios que, en efecto, atribuyen a las siliconas un efecto devastador en el medio ambiente, así como un claro riesgo para la salud, sobre todo al considerarlos disruptores endocrinos y posibles tóxicos para el ser humano.

Qués son las siliconas

Pero empecemos por definir las siliconas pues, pese a su gran variedad, todas ellas se consideran polímeros, es decir una unión de cientos de miles de moléculas de silicio combinadas con oxígeno. Aunque de forma desigual, tienen múltiples aplicaciones, entre ellas su uso en cosmética.

O, más que uso, debiéramos decir abuso, porque en la cosmética convencional difícilmente encontraremos algún producto que no las lleve. Productos capilares, corporales y de maquillaje, salvo los productos bio, será complicado no encontrarlas, si bien últimamente está de moda no incluirlas («sin siliconas», «sin parabenos»), aunque también es cierto que se sustituyen por otros químicos con menos mala prensa, pero igualmente dañinos.

Las siliconas nos ayudan a estar más guapos y guapas, es cierto: el pelo luce más uniforme, podemos decir adiós al encrespamiento y a las puntas abiertas, y la piel se ve resplandeciente, pero el precio que hay que pagar muy probablemente no valga la pena. Y, como ocurre con el cuento de la Cenicienta, en cuanto dejas de aplicarte el producto, la magia se desvanece.

Toxicidad directa e indirecta

En el mercado encontraremos siliconas de muchos tipos bajo nomenclaturas que parecen impronunciables, como el cycloheptasiloxane, la dimethicone copolyol, la benoxy Dimethicone, el quaternium 80 o la cyclomethicone, entre otras muchas. La lista es enorme, en realidad (resumiendo, hay cuatro variedades comunes de siliconas que se usan en cosméticos: feniltrimeticona, dimeticona, ciclopentasiloxano y cyclohexasiloxane), y para conocer sus efectos los estudios de toxicidad se realizan por separado.

Cosmetica
Sus efectos nocivos, además, pueden ser directos y también indirectos. Por poner un ejemplo, las siliconas no hidrosolubles que se aplican en el cabello, cuero cabelludo o piel son complicadas de eliminar, lo que requiere de limpiadores, desmaquillantes, geles o champús agresivos, que contienen sulfatos y otros elementos dañinos.

Similar a los parabenos

Los riesgos que se les atribuyen a las siliconas pueden compararse con los de los parabenos. No son pocos los estudios que asocian el silicio con cánceres y alergias. Sin embargo, algunas siliconas, como la dimeticona o la meticona, ingredientes habituales en cosméticos, tienen buena prensa. No entre los detractores de las siliconas de uso cosmético, qué duda cabe, pero sí entre sus defensores, quienes sostienen que resulta positiva su capacidad de retención de la humedad en las capas superficiales de la piel.

Al mantener húmeda al epidermis, por lo tanto, se considera que su uso es interesante para hidratar la piel, incluso la piel sensible. Pero las conclusiones de los estudios son muy claros, y la tolerancia e hidratación no significa que no puedan tener efectos nocivos. Sea como fuere, la ciencia va avanzando. Lenta, pero segura y, tarde o temprano sabremos hasta qué punto nos pueden afectar estos químicos. Por lo pronto, las primeras conclusiones no son nada esperanzadoras. Más bien al contrario.

3 comentarios

  1. No hablaste en concreto en donde diablos afectaba las siliconas…..son toxicas pero a que escala? A que organos?….no me gustan los articulos paranoicos…sorry

  2. Hola Lala,
    La intención del artículo no es alarmar en plan paranoico. Muy al contrario, se trata de que tengamos al menos noción de que no es un producto inocuo. Su uso cotidiano podría hacérnoslo pensar fácilmente. Su toxicidad es bioacumulativa, por lo que la gravedad o escala, como tú dices, dependerá de ello, así como de otros factores que en muchos casos la ciencia todavía está estudiando. Un saludo y gracias por comentar.

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