Calderas de biomasa domésticas

Caldera de biomasa domestica
La biomasa es una alternativa interesante para la calefacción en el hogar. Las calderas domésticas, chimeneas y estufas son sus elementos característicos, junto con los pellets, esos componentes que se utilizan para la combustión en todas ellas, y que pueden proceder de fuentes muy variadas.

En efecto, para su funcionamiento utiliza desde leña, arbustos, podas o residuos forestales y agrícolas hasta, por ejemplo, residuos de empresas agroalimentarias, madereras, papeleras… Todos estos materiales se convierten en pellets y permiten producir energía limpia mediante la combustión, al margen de que también sea posible la transformación en otras formas de combustible a través de determinados procesos, como el biogas o el biocombustible.

Las calderas de biomasa no sólo son una energía limpia, que procede de fuentes renovables (aunque esto es algo controvertido, como se explica en el últimos dos párrafos), por lo que constituyen una opción alternativa a las energías renovables más populares, como la solar o eólica. Además, supone un ahorro económico significativo, si bien requiere una inversión inicial que se acabar rentabilizando a medio plazo.

El ahorro dependerá de distintos factores, entre ellos el tipo de biocombustible, la ubicación de una vivienda, el consumo y el tipo de caldera. Calcularlo en cada caso será sencillo si recurrimos a calculadoras online que nos ayudan a hacerlo en unos minutos, como la que el Gobierno de Navarra pone a disposición del ciudadano en su página web (simuladorcostesbiomasa.navarra.es/Biomasa/#/calculadoraBiomasa), para así poder conocer el coste estimado de la instalación de un sistema de calefacción de este tipo, así como el ahorro anual.

Características de las calderas domésticas

Las calderas de biomasa pueden utilizarse a nivel individual (chalets, viviendas unifamiliares, etc.) o comunitario, siendo necesario elegir el modelo o tipo adecuado para cada situación. Básicamente, son equipos compactos diseñados para un fácil manejo, qeu incluyen tanto el encendido automático o su regulación como la introducción de pellets y retirada de cenizas.

Si se usa en el hogar, su potencia será baja o media, de hasta 150-200 kW, y su rendimiento puede ser hasta 92 por ciento de valores similares a los de las calderas convencionales, habitualmente de gasóleo o de gas. Además, según su tecnología encontraremos calderas de distintos tipos, con un mayor o menor rendimiento. Normalmente, las calderas de biomasa domésticas responden a modelos compactos estándar automáticas (pensando en facilitar el manejo al usuario, no especializado), que también consumen pellets estándar.

Ventajas ecológicas

No cabe duda de que la biomasa puede definirse como un recurso renovable, entendiendo como tal una fuente de combustión inagotable, pero esta afirmación tiene sus excepciones. Lo será si se produce en el lugar o en las inmediaciones de los puntos de consumo y se renueva a la misma velocidad que se consume, es decir, siempre y cuando se obtenga el pellet de forma sostenible y controlada.


Estamos hablando, entonces, de una fuente renovable respetuosa con el entorno, que además no produce gases de efecto invernadero porque el CO2 se compensa con el que se absorbió durante la vida de la planta. Así, el equilibrio se obtendría gracias a esta compensación, al tiempo que sería una alternativa al consumo de combustibles fósiles, otra ventaja ecológica que podemos sumar a la ayuda que supone para el cuidado de los bosques, con lo que se reducen las probabilidades de incendios forestales.

Una energía no tan renovable

Sin embargo, el consumo de biomasa no puede entenderse sólo así, de un modo idílico que no siempre responde a la realidad. Si analizamos la cuestión desde un enfoque más amplio, mientras las previsiones sobre el futuro de la biomasa sólo hablan de su gran potencial, al mismo tiempo los expertos alertan del problema que supone abusar de esta fuente de energía ecológica. Por lo tanto, sólo lo será si las prácticas de explotación de la biomasa forestal no provocan un deterioro ambiental importante por la enorme cantidad de suelo que requiere.

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